Phenomena Experience: Reivindicando la nostalgia

Si resides en Barcelona y te gusta el cine, es imposible que no sepas qué es el Phenomena. Para los foráneos, los grandes rasgos de Phenomena son los siguientes: se trata de una sesión doble de cine de entretenimiento de los 70, 80 y 90 sazonada de trailers y anuncios de la época, todo con copias en cine (nada de DVD’s ni ripeos, amigos) y en un ambiente vikíngamente festivo.

La segunda temporada se abrió no hace mucho, con dos titanes como son Jurassik Park y Terminator 2, habiendo ya proyectado en sus primeras sesiones películas mitiquísimas como Taxi Driver, Scarface, Indiana Jones en Busca del Arca Perdida, Blues Brothers, Aullidos, Alien/s, Acorralado, Regreso al futuro, E.T., Desafío Total … Y todo esto en el cine Urgel, uno de los más grandes, míticos e importantes de Europa.

Para esta temporada nos han reservado algunos platos fuertes: La Jungla de Cristal, Grease, Rocky, Gremlins, Golpe en la pequeña China, Toro Salvaje, Flash Gordon, Halloween … Por no hablar de nuevas propuestas presentadas por Nacho Cerdá, director que junto a su equipo se encarga de preparar cada sesión con mucho mimo, que consistirán en películas más orientadas a la serie B, giallo y bizarre (las primeras, coincidiendo con el Festival de Sitges, serán La Matanza de Texas 2 y el Más Allá de Fulci) y en un ciclo especial de fantástico español (Cómo matar  a un niño, Mil gritos tiene la noche, La noche de Walpurgis …).

Lo mejor de estas sesiones es el público, activo durante toda la sesión con aplausos, risas, algunos gritos o incluso bocinazos (en la proyección de Encuentros en la tercera fase). Para los asistentes, el cine no es una forma más de pasar el tiempo: es una fe. Y la fe se celebra, compañeros. Se vive y se disfruta. No se debería padecer, como en el ambiente de una filmoteca donde incluso las toses son molestas. El cine es un entretenimiento popular en el sentido más intrínseco del término, y si algo se puede decir de Phenomena, es que es precisamente eso: popular. En su espíritu, en sus asistentes y en su precio (ocho euros por dos clasicazos, cinco con descuento). ¿Quién da más por menos?

¿Qué sentido tiene una iniciativa como ésta? ¿Por qué ahora? Pues por la sencilla razón de que la gente que ahora hace cine, dirige festivales y organiza eventos culturales crecieron y disfrutaron con algunas de las obras que, con el tiempo, se han convertido en algo más que películas. Se han convertido en tatuajes, en iconos, en mitología contemporánea. Los “freaks” del ayer, los que pasaban el recreo leyendo cómics en lugar de jugar a futbol, viendo Historias para no dormir en lugar de Verano Azul y grabando videos de zombis con su cámara casera, son los De La Iglesia, Tarantino y J.J. Abrahams de hoy.

Y el público lo mismo: en cada sesión, siempre llena hasta la bandera (muchas veces se han agotado las entradas, por lo que es recomendable adquirirlas por adelantado), encontramos a multitud de gente que vivió los estrenos de las películas proyectadas, siendo para ellos un grato reencuentro con su niño interior durante cuatro horas. La nostalgia cinematográfica es el motor de Phenomena y la responsable de su calurosa acogida.

Este jueves proyectarán James Bond: La espía que amó y Superman de Donner. Asistirá a la proyección el productor de esta última, así que es una cita ineludible para todos los creyentes.

Cierro con mi momento preferido de la primera temporada: Como he dicho, el ambiente es de jolgorio y suelen escucharse chanzas durante las proyecciones … Menos durante la proyección de la última media hora de Aliens, con toda la sala agarrada con las uñas a la butaca (no importa las veces que se haya visto), completamente en silencio sepulcral. Hasta que Sigourney Weaver espeta: Get away from her, BITCH. Acto seguido, la sala vitorea como en un estadio de futbol. Magia, simplemente magia.

Long live Phenomena.

                Pánico Víctor

Publicado en on septiembre 29, 2011 at 12:16 pm  Dejar un comentario  

Flash: TV Series

El género superheroico ya ha dejado ser una etiqueta solo achacable a las historietas para convertirse en un tipo de cine que ahora despunta como ningún otro. Raro es el mes que no aparezca un nuevo título de tipos en mallas dándose sopapos unos a otros.

Con todos los avances en efectos especiales, cuesta mirar atrás y ver las películas de comics adaptados en las pasadas décadas como algo atractivo para el público mainstream. Sin embargo, sí que han conseguido en convertirse en títulos de culto por su carácter chusco o de serie B irredenta. Productos como Howard, un nuevo héroe, el Hulk de Lou Ferrigno o los Fantastic Four de Roger Corman han encontrado un hueco en el corazón de todos los amantes de la subcultura cinematográfica y televisiva.

Los productos más clásicos que aún consiguen verse y disfrutarse por todos los espectadores como Superman o Batman de Burton son los que han conseguido aguantar el paso del tiempo de forma admirable. Fue precisamente durante el post-estreno de Batman donde apareció una serie que también se encargaba de adaptar otro de los personajes de su misma casa (DC Comics): Flash.

La serie de Flash solo contó con una temporada de 22 episodios y ha sido relegada al pozo del olvido de las series televisivas de los 90.  Narraba las andanzas de Bary Allen, de la policía forense de Central City, y de su alter ego superheroico. Contaba con la BSO de Elfman (igual que Batman) y los efectos especiales de Stan Winston, creador de algunos de los mejores monstruos de la imaginería cinematográfica.

¿Que por qué me gusta tanto esta serie? Está torpemente adaptada con respecto al cómic homónimo y los efectos especiales se han quedado, para muchos, obsoletos con el paso del tiempo, sí. Pero tiene unos aciertos que la hacen una pequeña joya para los fans del género.

Para empezar, su diseño de producción es espectacular. Siguiendo los pasos de la obra de Burton, el símil estético entre las dos las une fuertemente por algo más que el compositor de sus bandas sonoras. Casi resulta increíble lo trabajada que está la dirección de arte, brillando especialmente en los magníficos decorados que se muestran en la serie.

El traje de Flash (que se encargó de crear el propio Winston) se ve realmente bien para su época, cogiendo la imagen icónica del personaje y haciendo que se te pegue a la retina. No es tan atemporal como el que vestían Reeves o Keaton, pero para los fans de la ciencia ficción clásica con vocación popular resulta realmente atractivo.

Otro puntal son los villanos. Si hemos dicho que el traje que viste Barry Allen es totalmente fidedigno al del cómic, los villanos es otro cantar. Y a Dios gracias, porque si Capitán Frío hubiese vestido sus ropas del cómic, los espectadores se habrían caído de culo al ver su modelo de caperucita azul.

El nombrado Capitán Frío, por ejemplo, viste un diseño más cercano a la estética del Batman del 89 que le sienta realmente bien, con el que logra conseguir la presencia amenazadora y fría (valga la redundancia) que verdaderamente hace honor al villano despiadado que es. Esto último se puede cerciorar leyendo los primeros cómics escritos por Geoff Johns en la serie de Flash.

Ya para cerrar, diré que la serie tiene un aire campy que, sin ser tan descarado como el de la serie de Batman interpretada por Adam West y que es una de las favoritas de la casa, sí que se agradece en un computo global de adaptaciones de superhéroes que apuestan por lo oscuro en la mayoría de casos. Porque, de vez en cuando, una ración de desenfado y trajes coloridos no viene mal.

Pánico Víctor

 

Publicado en on septiembre 28, 2011 at 1:53 pm  Dejar un comentario  
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Freaks and Geeks: Así, sí

Una de las voces en alza en el nuevo cine de humor provinente de los USA es la del director Judd Apatow, que cuenta en su currículum con títulos como Virgen a los 40 o Hazme Reír. Si bien sus películas han sabido destacarse de entre toda la oferta de productos de comedia americana ha sido más bien por la flaca o nula competencia que ha encontrado en este campo debido a la irrisoria calidad de sus contrincantes.

Esto es: las películas de Apatow no son estupendas, sino que las otros films de humor que copan la cartelera suelen ser bochornosos en el mejor de los casos. Hay honrosas excepciones como Tropic Thunder de Ben Stiller o las películas del británico Edgar Wright, pero cuesta darse de bruces con un producto que reivindique la comedia y, lo más difícil, que nos haga REÍR.

Lo que yo considero la cima de Apatow es su papel desempeñando la producción en productos como Superbad (me niego en redondo a titularla con su traducción al castellano), que recogen la batuta de la comedia gamberra juvenil de la que muchos nos sentimos huérfanos tras el estreno de las últimas obras de Kevin Smith, recuperando su espíritu germinal y empacándolo para las nuevas generaciones.

Pero el trabajo más redondo de Apatow hasta la fecha es la producción ejecutiva y la dirección de algunos capítulos de la serie de finales de los noventa Freaks and Geeks, creada por Paul Feig.

Con una sola temporada y menos de una veintena de episodios, decir que esta serie es de culto es quedarse en lo superficial. La serie merece una religión propia y ponerle velas a San Pancracio para que algún día la continúen, cosa poco probable.

La serie transcurre en un instituto americano, que se llama igual que el de Aquellos maravillosos años y Glee: McKinley High School. Explica las andanzas de unos estudiantes de Michigan: los freaks, ya mayorzotes y a punto de acabar sus estudios obligatorios, y los más pequeños geeks, víctimas del escarnio de los malotes del instituto.

Pese a que la serie cuenta con personajes prototípicos y situaciones propias de las series sobre instituto, es su tratamiento y sus giros inesperados los que la hacen más grande. La identificación con los personajes de la serie es absoluta si alguna vez se ha sido el bicho raro del colegio, y si no también, puesto que podemos encontrar situaciones de empatía en casi todas las idas y venidas que tiene la serie.

Realmente el puntazo de Freaks and Geeks son propiamente los geeks, que nos brindan los momentos más divertidos de la serie, y también los más tiernos por su temprana edad. Pero el grupo de los mayores también se hacen con las simpatía del espectador y cuenta en su epicentro con nombres que ahora despuntan en Hollywood y que tuvieron en esta serie su primera oportunidad: James Franco y, el colegota de Judd Apatow, Seth Rogen.

Casi se me olvida decir que la serie transcurre en los años 80, por lo que es de visión obligada para todos los nostálgicos de esta década tan reivindicada ahora en todos los campos. No solo cuenta con referencias de la cultura pop de la época que harán las delicias de más de uno, sino que tiene la que posiblemente sea la mejor selección de canciones y grupos de la que ha disfrutado ningún producto televisivo: desde el popular One Step Beyond de Madness, pasando por el vibrante I’m The Man de Joe Jackson, junto con temas de Cream, The Who … ¿Una gozada? Pues sí. Y los títulos de crédito iniciales van acompañados del Bad Reputation de Joan Jett, no digo más.

Cuando una serie se termina, el sentimiento de extrañeza te acompaña unos días. Si como en el caso de Freaks and Geeks, la que yo considero el cénit de la comedia juvenil televisiva de los noventa, fue acabada abruptamente y de forma acelerada, esto no hace más que cerciorar que nos ha tocado vivir en un mundo donde la mediocridad triunfa y la genialidad es asesinada, una vez más.

Siempre nos quedará la opción de revisitarla y volver a emocionarnos con la serie más sincera sobre adolescentes que ha parido y parirá la televisión americana. Y esperar que Judd Apatow vuelva a ser tan preclaro y estar en estado de gracia como cuando se paseo por el McKinley.

Pánico Víctor

Publicado en on septiembre 27, 2011 at 1:59 pm  Dejar un comentario  

La droga

“La droga es una ecuación celular que enseña a quién la usa hechos de validez general.

(…)

He aprendido la ecuación de la droga. La droga no es, como el alcohol o la hierba, un medio para incrementar el disfrute de la vida. La droga no proporciona alegría ni bienestar. Es una manera de vivir.”

William S. Burroughs, “Yonqui

Dr. Benway

Publicado en on febrero 4, 2010 at 1:55 pm  Dejar un comentario  
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Autopsia

Los forenses trazaron una linea recta con el bisturí que iba desde el pecho hasta el ombligo del chico. Joder, pongamos que el chaval tenía veinte años. Dos míseras decadas y allí estaba: abierto en canal por una panda de oportunistas con bata y diploma. Solo con uno de ellos encima, adivinad cual. Mierda, se me vuelve a ir la cabeza. Lo siento, lo siento.

El caso es que allí estaban, dos licenciados en cirugía forense y un chico de veinte años muerto. Hasta ahí todo normal, como siempre. Otro puto lunes, un café y al tajo. Nunca mejor dicho.

Lo que no era normal era lo que encontraron dentro del chaval. Donde debían estar la caja torácica, los pulmones, páncreas, corazón y las demás cosas que hacen que un cuerpo funcione, solo había mierda. Un montón de material fecal. El chico estaba lleno de mierda. Mierda marrón y espesa.

No daban crédito a lo que veían. Su asco y estupefacción dio paso a arcadas y vómitos. Y éstos a euforia por el inusual hallazgo. Me cago en la puta, tenían a un crío con setenta quilos de apestosa mierda en su interior. Seguro que ganaban un importante premio científico. Sus nombres aparecerían en las enciclopedias, y posarían en fotos junto a la gran masa de antropo-defecación que acababan de encontrar. Y serían famosos.

La historia me la contó un primo mío, os aseguro que es cierta.

Al final no ganaron ningún puto premio, qué vamos a hacerle. Pero, en su lugar, salieron en numerosos programas de televisión e hicieron charlas por todo el estado sobre su experiencia. La comunidad científica empezó a especular contra ellos, diciendo que fueron los que metieron toda esa mierda dentro del chaval. Ambos perdieron su empleo. Hubo juicios y mil movidas, todo muy desagradable. Uno de ellos se suicidó debido a la presión de los medios. Salir de tu casa para que un ejército de paparazzis te pregunte sobre la mierda que encontraste no debe ser algo fácil de llevar a la larga. Creo que el otro se hizo vendedor de seguros en un pueblo del extrarradio o algo así, no me hagáis mucho caso.

Yo aún me sigo preguntando por qué ese chaval estaba lleno de mierda.

Pánico Víctor

Publicado en on enero 30, 2010 at 3:17 am  Dejar un comentario  

La Petite Mort (o como llegar a ella mediante el Cloretilo)

La petite mort, segun la wikipedia, hace referencia al período refractorio que ocurre después del orgasmo sexual. Este término ha sido interpretado generalmente para describir la pérdida del estado de conciencia o desvanecimiento post-orgásmico que sufren las personas en
algunas experiencias sexuales.

Quiere decir esas decimas de segundo en las que pierdes totalmente la nocion de la realidad despues de haber eyaculado en el caso de los hombres, y supongo que querra decir tambien, cuando una mujer en pleno extasis de convulsiones y movimientos pelvicos se entrega totalmente a su amante en pos de alcanzar un estado mas alla de lo terrenal.

Pero hoy no quiero hablar de ello la verdad.
Aunque es un tema interesante y supongo que a todos nos encanta alcanzar tal estado, menos a nuestro querido clero (cabrones hipocritas),hoy quiero hablaros de mi experiencia con el Cloretilo, o mejor, cientificamente dicho, Cloruro de Etilo.
Dicese de una especie de inhalante para paliar ciertas dolencias en las articulaciones.
Para ser mas claros para los que tenemos una vida un poco mas modesta y ochentera:
Seria mas bien un tipo de spray Reflex de esos que me echaba mama en las piernas cuando tenia calambres, pero en plan mas serio y de uso hospitalario.

A dia de hoy por lo visto solo es posible su adquisicion mediante receta medica.

A mi me llego de la manera mas curiosa posible.
Dado que en el lugar que trabajaba, un hotel (quiero deciros que la hosteleria es la mayor cuna de yonkis de España), daba de vez en cuando con gente poco mas mayor que yo y que de verdad estaban de vuelta de todo.
Y el que no consumia porros mas que tabaco normal, traficaba con perico con el resto del hotel, disfrutando de un consumo propio como haria el propio Toni Montana.
Uno de estos magicos seres me hizo llegar secretamente y con cara propia del que te esta contando un secreto de esos que traerán cola, abrio su taquilla y me regalo un bote de estos.

Diciendo que se lo había conseguido su madre que trabajaba en un hospital (que clase de familia es esta??), me explico un poco como eran los sintomas y el consumo.

El recomendo que rociara un trozo de tela con el spray y rapidamente lo colocase en mi boca y aspirara con todas mis fuerzas como si fuera un pez de cualquier lonja, intentando aferrarse a la vida.
Y así hice en mitad del vestuario de mi trabajo, en plena jornada vespertina laboral, aprovechándome de que había poca clientela en ese momento.
La sensacion es un frio enorme en la laringe y una extraña sensacion de que realmente no pasa nada.
Pero ¡ay pajaro! ¡ay pajaro! ,cuando pasan 40 segundos aproximadamente…
Es entonces cuando comienza una extraña sensacion de perdida de la realidad.
Pito continuo en los oidos, hormigueo sobrenatural en la punta de los dedos que se va extendiendo rapidamente de las manos,
y la sensacion de que como no te sientes inmediatamente te caeras al suelo.
Todo esto acompañado con unas ganas de reir increibles, pero siendo imposible el hacerlo dado que tu cerebro no es capaz de dar esa orden a tus musculos faciales en ese momento.

Y te empiezas a preguntar…mierda.

Algo no funciona, esto da miedito. Y te quedas totalmente en stand by durante al menos minuto y medio, en el que desaparece totalmente la realidad a tu alrededor y pasas a formar parte de algo, no sabes bien el que,
pero algo distinto. Y seguramente que el que lo vea desde el exterior, debe pensar que joder, que me he quedado en el sitio para siempre. Y es que la verdad que puede dar algo de cague.

Yo lo he probado en muy pocas ocasiones, y es mas, hay tengo el bote en mi estanteria como si tuviera una figura regalo de Cuenca, sin hacerle mucho caso, ya que la ultima vez que lo caté, me tuvieron que despertar con alguna que otra bofetada, y la verdad que aunque me despertaron muy feliz,
a mi me dio algo de panico.
Que lo supe disimular con un “joder! no pasa nada!”.

Inhale despues de una noche movidita de cervezas y alcohol en mi cuarto y
viendo que la noche decaía, decidi seducir a mi victima, dada que ella era perro viejo en otros quimicos, pero no especialmente en este.
Y la verdad que ella no lo noto siquiera, mas que tragar, parecia que le fuera a dar un ataque de asma. ..
Vaya Fail..pero bueno, yo que no se me daba mal el tema, lo hice a la primera.
Me acuerdo de estar escuchando el Tiempo de las Cerezas de Bunbury y Vegas, y notar como poco a poco, estando sentado en una silla de director, la musica empezo a desvanecerse muy lentamente, y mi cabeza se quedo inerte sobre mi pecho.
Y asi mas o menos, durante un tiempo de 2 minutos, en los que que yo era totalmente capaz de escuchar todo a mi alrededor (la voz de mi amiga llamandome y rogando que me despertara) pero no era capaz de
reaccionar…HE AHI MI PETITE MORTE!! una sensacion angustiosa, pero no se, diferente…y eso a gente como yo, nos pone.

Poco despues me entere un poco mas cientificamente de como era eso del Cloretilo.
Y es que aplicado sobre la piel proyecta una rafaga de mas de -200 ºC sobre la piel, lo que consigue un relajamiento analgesico sobre articulaciones que esten seriamente perjudicadas y doloridas.
Dado su ingesta por via aérea, lo que produce al entar en contacto con nuestro cerebro es cortar la llegada de oxigeno al cuerpo durante un periodo de tiempo estimado proporcional a la cantidad ingerida o a lo viciosos que hayamos llegado a ser.
De ahi esa perdida completa con el entorno.
A la larga, produce graves arritmias en el cuore, por lo cual esto no es como el que sale a la terraza a fumarse un piti antes de mimir.

Yo te digo mi experiencia, que la verdad me fascino tanto como cuando….como cuando…me masturbe mi primera vez?
Supongo que seria el símil mas lógico posible.

Cosmonaut

Publicado en on enero 13, 2010 at 3:10 pm  Comentarios (1)  
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La Hipocresía protectora

Lo primero que se me viene a la cabeza es:

“¿Qué apareció antes, la música o la miseria?
Se preocupan porque los niños juegan con armas o ven vídeos violentos por si les domina una especie de la cultura de la violencia, y les da igual que los niños escuchen miles, y digo miles, de canciones sobre sufrimiento, rechazo, miseria y dolor. ¿Escuchaba música pop porque estaba deprimido o estaba deprimido por escuchar música pop?”

Muchos habrán reconocido esta reflexión, pertenece al personaje de Rob Gordon y es la primera frase que se dice en la película “Alta Fidelidad”.

Aunque no es mi intención hablar de música, si que me parece una reflexión interesante si la extrapolamos a otros campos… Desgraciadamente la sociedad tiende a creer que si ocultamos las cosas a los jóvenes (o niños) estos estarán protegidos contra ellas. Enfermante, en mi opinión.

No puede ser más dañino que ver "Sálvame Diario"

Todos estos pensamientos vienen cuando leo por casualidad lo siguiente:

“La pornografía, el alcoholismo, la drogadicción, la anorexia y la pedofilia son solo algunos de los temas y peligros a los que están expuestos los niños cuando usan Internet,” (Texto sacado de AQUI)

¿Se puede ser un alcohólico virtual? ¿Se puede estar enganchado a una droga después de navegar por Internet? ¿Puede demostrarse un aumento de ambos vicios directamente relacionado con Internet? ¿Los padres han llegado hasta el punto de creer que sus hijos son gilipollas?…. Parece que si.

La experiencia me dice que el alcohol, y el consumo de drogas tiene mucho más que ver con la presión social de un grupo, la infelicidad o la curiosidad que con visitar una página… Ya que salvo excepciones muy contadas, la mayoría de webs donde se trata el tema muestran su lado negativo, sus terribles consecuencias y un montón de recomendaciones y consejos para no caer en el hábito.

Que sepáis que las Redes Sociales se usan en el 99% de los casos para cosas como ÉSTA

¿Dónde está el fallo?

En la web sobre seguridad que he visitado (y cuya cabecera he colocado aquí) se dan múltiples consejos de carácter técnico o educacional para controlar la entrada de los niños a Internet.
Pese a que algunas medidas caen por su propio peso (educar a los niños con precaución, explicándoles los riesgos de poner fotos suyas o datos personales, el riesgo de los “chats”…), otras -que he oídos de bocas de “expertos” en televisión y radio, además- me parecen, por decirlo finamente, contraproducentes.

Espiar (porque si, es ESPIAR) las conversaciones de tu hijo/a por internet, prohibir mediante programas su entrada a ciertas páginas o guardar para luego leer sus conversaciones por Messenger me parece mucho mas perjudicial de cara a que ese niño de aliene que educarle y confiar en él. Proteger no es lo mismo que ocultar.

El alcohol,las drogas, la xenofobia, (citado en otras webs como uno de los peligros), la violencia, la muerte, el dolor y el sufrimiento están ahi. Y van a estar siempre… ¿No sería mejor permitir a los jóvenes documentarse sobre las drogas, antes de que se las ofrezcan en un bar?
¿No piensan esos padres que a un jóven (cada día mas precoces) va a sentir más curiosidad y atracción por algo prohibitivo o “misterioso”?
¿Cómo va a confiar ese hijo/a cualquier problema o duda a sus padres, si estos le han demostrado un afán controlador y una nula confianza en su juicio?

Por desgracia para muchas personas (con buena intención, desde luego) no ver es igual que no existir. En otras palabras: “si no lo veo no es real”… Por desgracia su hijo adolescente va a toparse con la realidad tarde o temprano… Y ocultarle información o crear una barrera comunicativa con los padres no hace más que agravar el hecho de que no sepa afrontar las situaciones a las que se verá expuesto.

(Del tema de evitar que tu hijo adolescente vea porno por internet no voy a hablar, porque me parece que intentar impedirlo es como intentar parar un tren con la frente…)

Por último, no creo ser la primera persona que tiene estos pensamientos y probablemente no acabo de descubrirle a nadie el fuego ni la patata caliente… ¿No será toda esta demonización de Internet una manera de echar balones fuera?
Antes de que existiese la red, y antes de que la franja de edad de usuarios de ella descendiese tanto, ya había alcohólicos, drogadictos, y demás. El mal era la música, el paro, la incultura, los videojuegos, la tele y ahora, al parecer le toca a Internet…

Estamos jodidos...

Padres del mundo: Lo que hace que sus hijos caigan en semejante pozo no es la página web de turno, sino la desconfianza en si mismos, el desconocimiento y la falta de carácter.

Y sobreprotegerles no hace más que potenciarlo.

Dr. Benway

Para los interesados en el fenómeno jóvenes-internet-redes sociales, echadle un vistazo a este documental:

[Para verlo On-Line en Megavideo pulsa AQUI]

Publicado en on diciembre 8, 2009 at 4:53 pm  Dejar un comentario  
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últimas palabras

No hace mucho, en 2005, un 20 de Febrero alrededor de las 5:42 de la tarde, un ruido sonó en “Owl Farm”. Las personas que estaban en la casa en ese momento, creyeron que se trataba de un libro pesado cayendo al suelo.

No era el caso.

El escritor y creador del “periodismo gonzo”, Hunter S. Thompson, descansaba por fin en su silla, en frente de su máquina de escribir… Con un disparo en la cabeza. En la hoja, frente a él estaba escrita la fecha “22 – Feb – 2005″ y la palabra “Consejero”.  Pero eso no era todo.

Cuatro días antes su mujer había recibido lo que acabaría siendo la nota de suicido de este magnífico escritor. Garabateada con rotulador negro estaba la despedida de Thompson y su último escrito, titulado “La temporada de fútbol se ha terminado”

“La Temporada de fútbol ha terminado.
No más juegos. No más bombas. No más andar. No más diversión. No más nadar. 67. Eso son 17 años más de 50. 17 años más de los que necesitaba o quería. Aburrido. Siempre estoy encabronado. No hay diversión… Para nadie. 67. Te estás volviendo avaricioso. Actúa de acuerdo con tu vieja edad. Relájate… Esto no va a doler”

Dr. Benway

Rubifen, o algo que hacer un domingo tarde

Siempre he preferido los estimulantes. No entiendo como alguien puede consumir sustancias depresivas y pagar por ello. Para eso ya tenemos los discos de The Smiths, ¿no?

El caso es que cualquiera droga (cualquiera de las que yo he consumido) tarde o temprano actúan como un depresor. Si alguien se ha comido el solo un gramo de sulfato de anfetamina y ha seguido vivo para contarlo al día siguiente, entenderá lo que digo. Nada encoje más el corazón que un puñetazo en forma de resaca de speed.

Son pese a todo, los nombrados estimulantes, las mejores y más excitantes drogas. Esto las hace perfectas para una noche de fiesta (ilustrados, sí, pero también vivimos) o una tertulia de ocho horas y mandíbulas desencajadas. Puñetazos antes y después, amados lectores.

Pero si lo que la situación requiere, pues estamos aquí para usar las drogas como las fichas de un ajedrez, no como un vulgar pasatiempo, hay que buscar alternativas menos bruscas que el speed para no acabar con un agujero en el alma del tamaño de Mataró. Es ahí donde entra otra aconsejable opción: el Rubifen.

Una amiga de mi época de alumno de instituto tenía recetado por parte de su siquiatra este medicamento. No entraré en muchos tecnicismos, solo mencionaré algunos datos de interés:

Dicho medicamento (Rubifen), llamado así aquí en España pero más conocido como Ritalín, es un compuesto llamado Metilfenidato. Se trata se un psicoestimulante que, pese a sus más de 60 años de historia, se popularizó durante la pasada época para tratar el déficit de atención y la hiperactividad. Como ya habréis supuesto, pues vuestra inteligencia e ilustración seguro que no tiene nada que envidiar a la mía, es un medicamente que ÚNICAMENTE puede conseguirse con receta. O teniendo un conocido que la tome y os la pase (yo también me doy asco, no sufráis). Vayamos con sus pros y sus contras.

Pros

·En mí caso conseguirlo es sumamente fácil. Falsificando recetas o similar, no creo que su precio sea muy elevado. Eso sí, puede convertirse en una odisea. En otro artículo hablaremos de como falsificar recetas y asaltar farmacias. No os impacientéis.

·El efecto de euforia y lengua de metralleta es delicioso. Además, la cabeza te trabaja a un ritmo de 200 % lo que lo hace idóneo para vísperas de exámenes.

·Su ingesta en lugares públicos es más discreta y rápida que la del sulfato de anfetamina.

.Gracias al tiempo de duración que tienen sus efetcos (unos treinta minutos para los comprimidos de 20 miligramos) la convierten en la droga perfecta para jornadas festivas de tarde o conciertos no-nocturnos.

Contras

·Dándole la vuelta a muchos de los pros, salen muchos defectos: como conseguirlo, corta duración …

·Primordialmente, el bajón. Si en el caso del speed es arduo, almenos el tiempo en que duran los efectos (los deseados) se puede decir que lo merecen. En el caso de la ritalina, la depresión post-ingesta es abismal en comparación con la estimulación que la precede, llegando a un punto de apatía bastante preocupante.

Conclusiones

Pese a todo, es uno de los estimulantes menos dañinos y, tomando en las dosis necesarias, es más que recomendable.

Mi uso particular es para, como puede verse en el encabezamiento de mi articulo, las tardes de domingo o de cualquier día en que la monotonía sea acuciante y el cuerpo y la mente requiera de un estímulo extra.

Nuestra generación necesita nervio, agresividad y facultades mentales alerta. Get Rubifen, my friend

Pánico Víctor

Publicado en on noviembre 25, 2009 at 6:40 pm  Dejar un comentario  
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En el camino… O algo por el estilo

Texto basado en hechos reales

Madrid. 18:30


El mejor momento del mes. Me arreglo ante el espejo. El mejor, sin duda.

Solo pasa dos veces cada treinta días, como mucho y bien se merece algo de ceremonia. Los cristianos van a la iglesia, los islámicos a la Meca. Yo voy a por mi dosis.

El camino hasta la macrosuperficie donde compraré parte de mis vicios se me antoja largo, pesado. Durante un segundo contemplo la posibilidad de mandar al demonio todo y quedarme en casa, alienándome ante cualquier programa de la televisión…
Pero el “mono”, el particular síndrome de abstinencia que me provocan mis extraños vicios me empuja a la calle.

En el transporte público creo que he malgastado mi vida. Más de la mitad, probablemente, la he perdido entre un montón de auténticos gilipollas, desplazándome arriba y abajo, yendo a sitios a los que no quiero ir.
Intento abstraerme (cosa no muy difícil) y noto como me quema el dinero en el bolsillo. No es mucho, pero es más de lo que suelo tener a mano y mucho más de lo que suelo gastarme en mi. Ser narcisista y pobre es un asco.

Nunca me han gustado las tiendas grandes, pero necesito comprar mis libros lo antes posible, ya que tengo una cita ineludible en menos de media hora. Ignoro la cara de extrañeza de la cajera, sé que mi agitación y mi ansiedad son más evidentes de lo que deberían… Pero al carajo!
Acaricio la mochila en la que ahora reposan mis nuevos libros, la verdad es que me muero de ganas de leerlos. Pero no. Aún no. Tengo cosas que hacer.

Me reúno con * cuando el sol empieza a ponerse. Me saluda sin entusiasmo, pero sonríe.
“No me extraña”- pienso- “le estoy pagando el alquiler…”

-Hola! ¿Cómo estás?

-Esto… Bien…- Odio esa pregunta. Huele a falso a quilómetros.

-Bueno, que? Nos tomamos algo?

Lo pregunta por joder. Seguro. Sabe que odio pasar tiempo con la gente, con los demás y que preferiría arrancarme las muelas con una palanca oxidada antes que tener que soportar una conversación por compromiso.

-No, voy con prisa – Sabe que miento, se que lo sabe… Esa sensación si que me gusta.

-Ja! Siempre con ansias, eh? – se ríe

-Si eh.. Ya…

Me voy casi corriendo con dos gramos de cocaína escondidos en mi ropa interior. Hijodeputa, Hijodeputa.
Una vez en el autobús saco uno de los libros y me dispongo a leer, no sin antes calcular mi tiempo: Tengo tres horas para leer y una para arreglarme. Luego llegan estos.
Con fastidio escribo un SMS y consigo, tras unos minutos, enviarlo a los destinatarios que quiero a la vez. Sonrío. “ya lo tengo, nos vemos a las 10″ (Las abreviaturas solo cuando son estrictamente necesarias)
Recibo cinco llamadas perdidas, una discreta confirmación de asistencia. Sigo sonriendo.

Lo que yo decía: El mejor jodido momento del mes.

Dr.Benway
(fotos by Gardasamad)

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