Los forenses trazaron una linea recta con el bisturí que iba desde el pecho hasta el ombligo del chico. Joder, pongamos que el chaval tenía veinte años. Dos míseras decadas y allí estaba: abierto en canal por una panda de oportunistas con bata y diploma. Solo con uno de ellos encima, adivinad cual. Mierda, se me vuelve a ir la cabeza. Lo siento, lo siento.
El caso es que allí estaban, dos licenciados en cirugía forense y un chico de veinte años muerto. Hasta ahí todo normal, como siempre. Otro puto lunes, un café y al tajo. Nunca mejor dicho.
Lo que no era normal era lo que encontraron dentro del chaval. Donde debían estar la caja torácica, los pulmones, páncreas, corazón y las demás cosas que hacen que un cuerpo funcione, solo había mierda. Un montón de material fecal. El chico estaba lleno de mierda. Mierda marrón y espesa.
No daban crédito a lo que veían. Su asco y estupefacción dio paso a arcadas y vómitos. Y éstos a euforia por el inusual hallazgo. Me cago en la puta, tenían a un crío con setenta quilos de apestosa mierda en su interior. Seguro que ganaban un importante premio científico. Sus nombres aparecerían en las enciclopedias, y posarían en fotos junto a la gran masa de antropo-defecación que acababan de encontrar. Y serían famosos.
La historia me la contó un primo mío, os aseguro que es cierta.
Al final no ganaron ningún puto premio, qué vamos a hacerle. Pero, en su lugar, salieron en numerosos programas de televisión e hicieron charlas por todo el estado sobre su experiencia. La comunidad científica empezó a especular contra ellos, diciendo que fueron los que metieron toda esa mierda dentro del chaval. Ambos perdieron su empleo. Hubo juicios y mil movidas, todo muy desagradable. Uno de ellos se suicidó debido a la presión de los medios. Salir de tu casa para que un ejército de paparazzis te pregunte sobre la mierda que encontraste no debe ser algo fácil de llevar a la larga. Creo que el otro se hizo vendedor de seguros en un pueblo del extrarradio o algo así, no me hagáis mucho caso.
Yo aún me sigo preguntando por qué ese chaval estaba lleno de mierda.
Pánico Víctor







