Lo estáis haciendo mal

Hace tiempo que lo dejamos. Algunos del todo, otros solo partes. Es ley de vida, supongo, y en algún momento hay que dejar el terreno libre a las nuevas generaciones.

Pero parece que no hemos recibido lo que esperábamos. Por altas expectativas o por gilipollez vuestra, aún no lo sabemos. Pero lo estáis haciendo mal. Y no habéis entendido nada.

Hacía tiempo que nos habíamos resignado a ver como nuestro legado era recogido por no ortodoxos, por usuarios baratos de algún porro ocasional mientras discutían sobre la doctrina de Engels con sus culos plácidamente sentados en las tiendas de acampada del funesto 15-m. Lo veíamos y nos asqueaba, conscientes de que en parte, un movimiento precioso tocaba a su fin.

Pero no era el fin, o mejor dicho, no era el último coletazo que tendría el asunto. Y no sabemos que es peor. Y os lo digo a vosotros.

A VOSOTROS, aquellos que habéis confundido la forma con el fondo, sacando pecho por consumir mucho más de lo que realmente ingerís;

A VOSOTROS, que convertís la cultura en algo artificial y forzado, que leéis más por los demás que por uno;

A VOSOTROS, que convertís las drogas en una idiotez, demasiado asustados para probarlas, pero no como para decir ir de ellas;

A VOSOTROS, que os drogáis con aspirinas, cual puteros de fin de semana, coméis una y contáis veinte;

A VOSOTROS, que no tenéis nada de vulgar, de auténtico ni de divertido;

A VOSOTROS, yonkis de galería, pedantes de escaparate… Vosotros no os dais cuenta?

Un yonki ilustrado no se droga para la galería, es capaz de ponerse hasta el culo solo para leer en casa; un yonki ilustrado no es un crio aburguesado (“que hago, me drogo, o me apunto a tenis?”) que vive de cara a la sociedad y se pone de opiáceos los fines de semana (o una vez cada quince días, que no se entere mamá), no niños no…

Le habríamos roto la cara a alguien por una palabra disonante sobre literatura francesa del XIX, habríamos discutido de las campanas de Huysmans lo mínimo doce horas a grito pelado en un bar, nos habríamos insultado por apreciar (o no) el decadentismo contemporáneo…

Estáis viviendo una galería, una falsedad para los demás, una escena que ni comprendéis ni deseáis (porque.. ¿como si no se explica que os neguéis a vivirla?)
Os recomiendo dejarlo, haceos a un lado y vivid vuestro momento a vuestra manera, con vuestras reglas y vuestras costumbres, sin mirar hacia los que estábamos antes… O adaptaos, recoged el testigo y bien, pero vividlo igual, al filo del achicharramiento neuronal y no solo por anotaros la medallita..

Haced lo que queráis, pero no nos obliguéis a volver.

Tenemos mucho que decir, y no os gustaría. 

Published in: on abril 10, 2012 at 9:21 pm  Comentarios (1)  

En el camino… O algo por el estilo

Texto basado en hechos reales

Madrid. 18:30


El mejor momento del mes. Me arreglo ante el espejo. El mejor, sin duda.

Solo pasa dos veces cada treinta días, como mucho y bien se merece algo de ceremonia. Los cristianos van a la iglesia, los islámicos a la Meca. Yo voy a por mi dosis.

El camino hasta la macrosuperficie donde compraré parte de mis vicios se me antoja largo, pesado. Durante un segundo contemplo la posibilidad de mandar al demonio todo y quedarme en casa, alienándome ante cualquier programa de la televisión…
Pero el “mono”, el particular síndrome de abstinencia que me provocan mis extraños vicios me empuja a la calle.

En el transporte público creo que he malgastado mi vida. Más de la mitad, probablemente, la he perdido entre un montón de auténticos gilipollas, desplazándome arriba y abajo, yendo a sitios a los que no quiero ir.
Intento abstraerme (cosa no muy difícil) y noto como me quema el dinero en el bolsillo. No es mucho, pero es más de lo que suelo tener a mano y mucho más de lo que suelo gastarme en mi. Ser narcisista y pobre es un asco.

Nunca me han gustado las tiendas grandes, pero necesito comprar mis libros lo antes posible, ya que tengo una cita ineludible en menos de media hora. Ignoro la cara de extrañeza de la cajera, sé que mi agitación y mi ansiedad son más evidentes de lo que deberían… Pero al carajo!
Acaricio la mochila en la que ahora reposan mis nuevos libros, la verdad es que me muero de ganas de leerlos. Pero no. Aún no. Tengo cosas que hacer.

Me reúno con * cuando el sol empieza a ponerse. Me saluda sin entusiasmo, pero sonríe.
“No me extraña”- pienso- “le estoy pagando el alquiler…”

-Hola! ¿Cómo estás?

-Esto… Bien…- Odio esa pregunta. Huele a falso a quilómetros.

-Bueno, que? Nos tomamos algo?

Lo pregunta por joder. Seguro. Sabe que odio pasar tiempo con la gente, con los demás y que preferiría arrancarme las muelas con una palanca oxidada antes que tener que soportar una conversación por compromiso.

-No, voy con prisa – Sabe que miento, se que lo sabe… Esa sensación si que me gusta.

-Ja! Siempre con ansias, eh? – se ríe

-Si eh.. Ya…

Me voy casi corriendo con dos gramos de cocaína escondidos en mi ropa interior. Hijodeputa, Hijodeputa.
Una vez en el autobús saco uno de los libros y me dispongo a leer, no sin antes calcular mi tiempo: Tengo tres horas para leer y una para arreglarme. Luego llegan estos.
Con fastidio escribo un SMS y consigo, tras unos minutos, enviarlo a los destinatarios que quiero a la vez. Sonrío. “ya lo tengo, nos vemos a las 10″ (Las abreviaturas solo cuando son estrictamente necesarias)
Recibo cinco llamadas perdidas, una discreta confirmación de asistencia. Sigo sonriendo.

Lo que yo decía: El mejor jodido momento del mes.

Dr.Benway
(fotos by Gardasamad)

¿”Por qué”? ¿Y por qué no?

Cuantas veces lo oímos. Necios que apenas han tenido el dudoso honor de oler a porro en las ferias de pueblo, o entre botellas de alcohol y basura. Basura y alcohol son palabras que casi siempre van juntas, unidas por un tendón que comunica la boca de la botella con la de su consumidor. Basura.

Cuantas veces os escuchamos decir, volviendo al tema que nos ocupa,: “Con lo listo que eres … ¿Por qué tomas esa mierda?”. Nuestra respuesta habitual suele ser ésta: ¿A qué mierda te refieres? ¿Las anfetaminas? ¿El ácido? ¿Dexadrina? ¿Codeína? ¿Rubifen?”. La lista es larga, y nuestras noches más. No logramos conciliar el sueño hasta que oímos cantar a los pájaros.

La respuesta a vuestra pregunta es simple: NOS GUSTA. Nos encanta, diablos. Tanto como la literatura, el cine, la música o cualquier expresión artística que merezca de nuestra atención. A vosotros os gusta American Pie. Nosotros preferimos peinarnos unas rayas de speed. ¿Quién es aquí el raro?

Parece inabarcable para la mayoría de la gente entender que se puede ser politoxicómano y culto a la vez. Para el resto de la gente (a los que a partir de ahora les llamaremos no-practicantes) el consumidor de drogas es un ser ajado, marginal y sin ningún tipo de futuro. No negamos la existencia de ellos (a los que llamaremos no-ortodoxos), pero nuestra postura es contraria a la suya. Nosotros no fumamos porros escuchando la música que suena en el móvil con cara de orangután sedado. Qué va. Somos más de contiendas verborreicas sobre John Milton o los primeros escritos humanistas.

Este blog nace con la noble intención de dignificar la figura del consumidor de drogas duras curtido en ellas, y con un bagaje cultural por encima (y por debajo, y por el medio: ¿por qué elegir solo una?) de la media. También nos proponemos recuperar aquellos autores y motivos que nos son propios, de los que hablaremos en nuestros artículos y ensayos.

Consumimos, incitamos, pero, si no eres ortodoxo, no invitamos.

Pánico Víctor

28-03-08_1424

Published in: on julio 9, 2009 at 12:52 am  Comentarios (1)  

Ortodoxia Politoxicómana

1- Los Yonkis Ilustrados creen firmemente en que aquella persona con vida interior que no consume estupefacientes de forma constante, ni tiene vida interior, ni puede decir que ha vivido.

2- Los Yonkis Ilustrados creen que cualquiera que se sumerja en arte decadente en cualquiera de sus formas sin explorar de manera personal la decadencia, ni sabe de arte, ni merece disfrutarlo.

3- Los Yonkis ilustrados creen que aquellos que consumen drogas sin explorar el interior de su mente, no merecen el privilegio del consumo.

4- Los Yonkis Ilustrados ni tienen en cuenta, ni consideran relevantes, ni las drogas blandas,  ni el consumo de alcohol. Esto es una senda, no un juego de aficionados.

5- Los Yonkis Ilustrados pueden comportarse de manera pueril, baja e incluso maleducada, siendo siempre conscientes del desprecio y superioridad que experimentan frente a invividuos que habitualmente obran de esa manera

6- Los Yonkis Ilustrados no se rebajarán a discusiones sobre arte, música o literatura sin antes asegurarse de que su interlocutor merece su tiempo.

7- Los Yonkis Ilustrados sienten desdén por todo aquel que no vive su vida como le gustaría y prefiere leer acerca de drogas y excesos a cometer ambos. A un nivel visceral, creen que es lo mismo que leer novelas eróticas en lugar de tener relaciones íntimas.

8- Los Yonkis Ilustrados abogan por el exceso y la experimentación, siempre y cuando sea intensa.

9- La única ideología de los Yonkis Ilustrados son las DROGAS Y LA CULTURA. Lo demás es secundario y accesorio.

10- Los Yonkis Ilustrados creen en adquirir cultura sin tener en cuenta factores como la clase a la que se pertenezca o el nivel económico que se posea. Su formación autodidacta es mucho más meritoria, por tanto, que la de cualquier persona con estudios universitarios o familia acomodada.

Yonkis Ilustrados

Published in: on julio 8, 2009 at 11:34 pm  Comentarios (1)  
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