50 sombras mas oscuras – E.L. James

Ayer empecé a leerme la secuela de 50 sombras de Grey a eso de las 8 de la noche y a la 1 ya había terminado.
Intenté hacer un steaming live en twitter pero no pude.
No se me ocurría nada que decir sobre el segundo volumen de esta saga best seller que no incluyese gritos y un montón de tacos.
De modo que sin más preámbulos, paso a explayarme con mi crítica.

 

 

PREVIOUSLY ON 50 SOMBRAS DE GREY…

La acción del primer libro acaba como dije con un final a lo “cumbres borrascosas”, con ella dejando al fulano porque le zurra demasiado en un rollo sexual consentido. Básicamente, se da cuenta de que al tío le va la marcha en serio y huye a su casa a llorar, comer helado y hacer otras cosas que hemos visto en comedias románticas que hacen todas las chicas cuando su novio millonario sadista sexual se le va la mano con el látigo de púas. Igual no habéis visto las mismas comedias románticas que yo.

En estas que dejamos a la muchacha llorando abrazada a un globo con forma de helicóptero (esto no me lo estoy inventando, lo juro) sintiéndose vacía por no tener a un hombre a su lado ni ninguna parte de su anatomía dentro.

LA HISTORIA

La acción se retoma 5 días después, cuando el acosador guaperas contacta con ella con una excusa de mierda para volver a verla, y ella accede. (Esto probablemente es lo único realista que aparece en todo el libro). Desgraciadamente estos acercamientos suponen una vuelta al abuso retórico del género epistolar , personificado en la transcripción de e-mails coñazo (algunos de los cuales contienen solo una línea) y contribuyen a crear un clima de desasosiego en el lector, preguntándose porque no se llaman por teléfono, porque no condensan todo en un solo correo o porqué no cae una bomba y los mata a todos.

El caso es que en cuanto se ven, la tía se vuelve a poner muy perra, a poner los ojos en blanco y a morderse el labio y vuelven juntos. Eso ocupa aproximadamente un cuarto del libro y un montón de esos jodidos e-mails.

Pero Christian Grey ya no es el mismo. Algo ha cambiado. Ahora es la fantasía erótica de una madre sin vida sexual y una casa en los suburbios… Pero que quiere comprometerse. Exacto. En un fatal giro del destino, el protagonista se ha dado cuenta de que eso de tener atadas, sodomizadas y esclavizadas a chavalas no mola tanto,(wtf?) y que a partir de ahora lo que quiere es tener una relación estable con una neurótica. Lo que es una relación estable, vaya.
De modo que asistimos a un despliegue de cursiladas y frusilerias incomprensibles, llenas de “te quieros”, “no me dejes”, “no me dejes nunca” y un montón de mariconadas que daban así como grimaca (Al parecer a las chicas les gustan los hombres co-dependientes a full)

Para acrecentar el cliché social y convertir el libro en algo más putrefacto asistimos a una construcción argumental de “charla-polvo-charla-polvo-evento-polvo-charla” sin el mas jodido sentido y que convierte las relaciones sexuales de ellos en algo aún mas soporífero de leer.

Como colofón (y atencion espoilers) el libro culmina con un momento “white middle class american” donde… TACHÁN! hay boda. Si amigos. Estamos obligados (bueno, los que somos gilipollas) a asistir a la pedida de matrimonio, a como se lo cuentan a la familia y a como van a comprarse una casa. Si es una experiencia que es un coñazo hacer, imagínense leer sobre ella. imagínense leer sobre ella habiéndolo escrito un paralítico mental diabético. Por ahí van los tiros.

 

EL SEXO

De nuevo, la categoría de “erótica” del libro me da ganas de abofetear la autora con un ejemplar en rústica de “Las once mil vergas”.
Puede que Grey haya cambiado, pero su lenguaje corta rollos sigue estando ahí. “Dámelo todo, nena” sigue siendo la expresión mas soez y grosera que puede emitir este personaje (Claro, es que ha ido a colegios de pago) y las redundancias deal breakers tipo “Oh, Christian, hazme el amor” (sic.) están presentes en todo el volumen.

Como el adblock debía jorobarle las páginas BDSM a la autora, ahora el 90% son de esos polvos “vainilla”, considerados “de alto voltaje” únicamente por gente que folla poco y mal: Usar comida, lamer genitales, hacerlo sobre una mesa de billar, magrearse en un ascensor. O directamente follar en una cama. Estáis cachondos? Yo tampoco.

Los únicos momentos de sexo duro o “pervertido” son escasos, y consisten en ponerse unas bolas chinas para ir a ver a la familia (total, a media cena se las quita) y a la chavala suplicando que vuelvan a hacer guarradas BDSM, cosa que a él le da como cosilla. Normal, la última vez que lo hicieron ella le dejó, y ahora quiere volver a hacerlo? ¿A que juegas, puta loca? ¡¡LOCAAA!! ¡¡LOCAAAAAAAA!!

Y ya. Bueno. La parte del sexo es básicamente eso. Hay muchos “UAU” (Que es el comentario estándar cuando una chica ve un pito), muchos “nena”, y muchas, y digo MUCHAS, charlas postcoitales. Una delicia.

 

GIRO ARGUMENTAL Nº1: LA MILF
Parece que mi personaje favorito, a la que me imagino como una especie de Goldie Hawn maciza (que enfermedad, madre mía), tiene mas protagonismo en este libro. Por desgracia el personaje cambia radicalmente casi al final del libro. Veamos:

Como recordareis (o no, si tenéis memoria selectiva) Christian Grey se estrena con una Milf dominatrix misteriosa a la que la chica apoda “Señora Robinson” (como en “el graduado”!! que fino hila la autora!! que buena referencia cultural!! hue hue hue), y que al parecer es una rubia cañón.

El personaje al principio parece una señora guay, se preocupa por su ex amante y le parece divino que esté enamorado e incluso intenta hacerse amiga de la chica. Anastasia, por el contrario se afana en su tonito “ay, es que eres como superpedófila, osea” y le da cera a su novio para que deje de ser su amigo (topicazo!)

En este punto, la autora debió darse cuenta de que el personaje secundario estaba molando muchísimo mas que su protagonista y en un cambio bipolar sin el más jodido sentido, la hace montar un pollo a la chavala cuando se prometen y la convierte en la arpía celosa que no había sido en ningún jodido punto.
Justo lo que necesitaba este libro. Otro puto personaje plano.

 

GIRO ARGUMENTAL Nº2: EL OSCURO PASADO DE GREY
Por fin nos vamos a enterar de porque Christian Grey es un zurrachatis. y es que ya se dio a entender que un pasado de malos tratos y malnutrición crearon en él la necesidad de atar a mujeres (si yo fuese miembro de la comunidad BDSM estaría echando chispas) pero ahora podemos recrearnos más en esos episodios donde se refiere a su madre como “la puta adicta al crack” (muy maduro todo) y la describe como un ser pasivo y deprimido que permitía que sus sucesivos chulos la maltratasen a ella y a su hijo.
Hasta ahí, una historia trágica.
La reacción subconsciente de Grey es buscar a mujeres que se parecen físicamente a su madre, atarlas, pegarlas y follárselas.
Léanlo otra vez.
La reacción subconsciente de Grey es buscar a mujeres que se parecen físicamente a su madre, atarlas, pegarlas y follárselas.

Ya? Continuemos.
En esa línea, llama mucho la atención que la protagonista parece tocada por esa historia pero no afectada hasta el punto de preguntarse:
1- ¿hay implicaciones incestuosas aquí?
2- ¿Por que descarga su ira contra una persona enferma e incapacitada en lugar de contra el abusador, ahora que es un adulto maduro?

1- Si
2- Porque un libro de como un millonario zurra a tíos gordos con botas de cowboy vende menos.

GIRO ARGUMENTAL Nº3: UN FULANO LLAMADO JACK
Como ya pasó con la MILF, la autora parece que escribe a los personajes sobre la marcha, se le van de las manos y tiene que volverlos malos para que la protagonista no quede como una subnormal.

Jack es el jefe de Anastasia en la editorial donde trabaja. Parece una persona afable y simpática, que confía en sus capacidades y a la que, poco a poco, se le ve que le va haciendo tilín su secretaria, de manera que hace cosas normales: interesarse por si tiene novio, cargarla con menos curro, elogiar educadamente su aspecto… Nada fuera del tiesto ni inapropiado.
Pero claro, parece que esto es demasiado para Ana si-me-miras-es-que-me-quieres-follar y su novio Christian un-tio-te-ha-pedido-la-hora-te-quiere-follar.

Como buen codependiente millonario, Grey compra la empresa (asi, a lo bruto) para tener controlado al jefe en cuestión y empieza a ponerse paranoico.
Su neurótica novia empieza, asimismo, a ponerse paranoica y a pensar cosas como “mi novio puede despedirte en cualquier momento, gilipollas”, cuando él le pide que redacte de nuevo una carta mal redactada o cuando se cabrea porque esté enviándose mails con su novio todo el puto rato en horas de trabajo.  Que injusta es la vida, osea.

En ese punto de neurosis, la autora se debió dar cuenta de que aquello tenía menos sentido de lo normal (que es decir mucho) y decide convertir, de la noche a la mañana y sin venir a cuento, al pobre en un violador. Si, en un violador.
El tipo amigable que jamás se propasó empieza a decir cosas como “guarrilla, te vas contoneando y provocandome”, solo para justificar los celos paranoides de la pareja de cretinos esa en una escena impostada y ridícula que culmina con que le echan de la empresa y grey promete “arruinar su carrera”. Que no es como denunciar un intento de violación a la policía, eh? mejor que se vaya tan pichi. (Ni que decir que a ella, secretaria que lleva una semana en el curro le dan el trabajo del jefe. Que apropiado. Ojalá el gerente de mi empresa me acose. Me gusta su Masserati)

Por último, este personaje jura venganza contra ellos al final del libro en lo que promete ser otro momento climático de “el poder, la maldad, Christian Grey puede controlar” en el que salva a su chica por enésima vez de un tio que se propasa con ella. No se como se puede vivir si cuando sales a la calle todo el mundo intenta violarte. Supongo que es lo que siente Scarlett Johansson  en un expocomic.

 

Hasta aquí mi critica de este maravilloso volumen. De verdad, no lo leáis. Es peor que el primero y no te ríes ni la mitad.
Me he dejado en el tintero escenas como la ex-sumisa de Grey armada con una pistola y con más información sobre Anastasia que si trabajase para la CIA (lo que resulta encomiable para ser una supuesta enferma mental sin hogar) y un montón de momentos de Grey poniéndose celoso ahí a fuegote.

No sé si me leeré el tercero. Me da miedo que la cosa siga por estos derroteros y tenga que aguantar a la pareja hablando de consoladores mientras miran juguetes de bebé y follando para después hacer la lista de la compra.

 

Sé positivo, gilipollas

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Hace poco una amiga publicó en su facebook una foto muy curiosa: Un cuadrado de color negro con un texto escrito en Arial que decía algo como: “Sonríe cada mañana, no te rindas nunca, porque la gente que persigue sus objetivos es la que merece la pena”

Tras una fase de contrición donde me repetía “nopongasunafotodeHitler, nopongasunafotodeHitler...” una y otra vez, me puse a pensar en porqué del fenómeno de estos mensajes y que dicen en realidad.

Ser positivo es bueno. Entendámonos, no creo que se pueda hacer nada en la vida yendo con la cabeza metida en el bullas ni poniéndole cara de asco a los cachorritos de Sharpei del mundo, pero en esta era de la autoayuda la presión parece andar más en la dirección de una diabetes incipiente.

Como exponía la genial Barbara Ehrenreich en su obra “Sonríe o muere, la trampa del pensamiento positivo” (Si no lo habéis leído hacedlo, y luego leed todo lo que ha escrito, que incluso los pinos que planta por la mañana merecen una mención) la cosa pasa de castaño oscuro.
A la autora le diagnostican cáncer de mama y desarrolla a partir de ahí una tesis basada en todo lo que experimenta en los grupos de apoyo: Ten una actitud enfermizamente positiva, (casos de “el cáncer ha sido una bendición”) e ignora todo lo que te enfurezca o entristezca.

Sin entrar en casos tan extremos, parece que la mentalidad del “deséalo, consíguelo” es endémica actualmente.

Si para querer algo sólo hace falta desearlo con ganas… ¿De quién es la culpa si fracasas? Si tu obligación es estar siempre feliz, para hacer feliz también a los demás… ¿Cómo vas a quejarte y a amargarle la vida a la gente? Amigo -parecen decirte- las quejas son improductivas, y poco constructivas. Las quejas no solucionan nada. Hay que mirar el lado bueno de las cosas y tener una mentalidad positiva de ganador. Porque con una buena actitud, se consigue todo.


Todos, creo, flipamos con gilipolleces como el auge de “El secreto”, ese mierdón complaciente (me niego a llamarlo libro) que se anunciaba con trailers absurdos y que promovía la idea de que si deseas y focalizas tu mente en conseguir cosas (dinero, casa, una pareja o un casquete con Cristina Hendricks) finalmente llegaría a uno.

Que la gente haga esto en su casa a mi me da miedo

Recuerdo que contenía páginas para rellenar (así también llego yo a las 300 páginas, hasta la de 50 sombras de Grey metía letras!) y consejos como colgar por ahí fotos de lo que deseas y mirarlas nada más levantarse. Si lo que querías era una pareja, -por ejemplo- pues eso, fotos y hacerle/la hueco en la casa, como si viviésemos con esa persona. Suena a inicio de película de por las tardes de antena 3 con título rollo “Oscura Obsesión”.

Ni que decir que esto son mongoladas nivel Pro, pero en pequeña escala los cartelitos motivacionales y la filosofía que destilan están impregnadas del mismo eu-de-mojón.

Sonríe, gilipolllas. Sonríe aunque tengas ganas de llorar un rato o aunque sientas la pulsión indescriptible de prenderle fuego a tu empresa después de bloquear las salidas de emergencia.
Sonríe y actúa como una Amelie puesta de crack hasta las cejas,

Existen ya agencias de noticias como http://www.positivenewsus.org/ que solo dan noticias buenas o bonitas para no “amargarte el día” y que conforman mi teoría conspiranoica de que todo este esperpento buenrollero es una táctica capitalista para tenernos comiendo mierda y, además, dando las gracias. Con una bonita sonrisa de dientes manchados, eso si.

Vaya manera más extraña de morirse

-Vaya manera más idiota de morirse- Pensó para sí mismo mientras se levantaba del sofá sin la ayuda de los brazos. Pulsó el botón rojo y el televisor se fundió en un alarde de antipatía y mal gusto. La imagen permaneció durante unos instantes congelada sobre la pantalla gris, y momentos después desapareció, dejando un molesto ruido chisporroteante de electricidad estática.

La casa en la que vivía estaba construida sobre uno de los barrios dormitorio de la ciudad. Se trataba de uno de esos lugares donde nunca pasaba nada y todo transcurría de la forma correcta. Salvo algún atropello inusual, o alguna pintada obscena, el hastío dominante lo impregnaba todo y a todos. Podía notarse en el ambiente y respirarse en el aire. Nadie elegía vivir allí por pura decisión. No era aburrido ni excitante, no se trataba de una zona segura ni especialmente peligrosa; sencillamente no era nada. Siniestros bares de copas con luces de neón abrían catorce horas al día en busca de padres de familia dispuestos a gastar lo poco que tenían apoyados en la barra. Se derretían entre vapores de alcohol y olor a tabaco rancio como angulosos muñecos de cera, y silbaban chillonas melodías aprendidas subconscientemente en la cola del paro o en el trabajo. No había mucho que hacer en el barrio, y a nadie le importaba demasiado, por lo que a menudo podían escucharse conversaciones como esta:

-¡Estoy hasta las pelotas de este gobierno!- decía uno – No hacen más que jodernos con las putas hipotecas y la subida de impuestos. ¡Ya os dije hace seis meses que esta gentuza nos llevaría a la ruina! ¡A la ruina!

-Cállate de una jodida vez, Ramírez-decía otro- Lo único que pasa es que tú siempre has sido un rojo, y no atiendes a razones. Con gente como tú no me extraña lo de las “dos Españas”. No sabéis perdonar.

-GOOOOOOL

-¡VENGA! ¡VAMOS, VALIENTES!

A continuación, el grueso del local se abrazaba durante unos segundos y volvía a ocupar el taburete en la posición original. Así solía ocurrir.

En cuanto a la vivienda, se levantaba anodina y carente de encanto. Aun así ofrecía unas gratas vistas desde el balcón del undécimo piso, desde el que podía contemplarse gran parte de la ciudad. No había sido una mala elección al fin y al cabo.

Las había habido peores, y con nefastas consecuencias, según recordaba. Salió al balcón, y no sin cierta concentración, escupió sobre el primer grupo de escolares que pasaba por la calle.
Comenzó a imaginar que su saliva formaba un tsunami de grandes proporciones que arrasaba con todo a su paso y sonrió por primera vez en días. De repente volvió a recordar cuánto le hubiera gustado que su casa estuviera edificada encima de un cementerio indio.
Cerró la ventana de contrachapado y cristal, y se movió con paso patizambo hacia la nevera, donde pensaba aprovisionarse de la primera comida del día.

-Hola pequeña, ¿Cómo has pasado la noche? – dijo el inquilino al aparato refrigerador. Por alguna extraña razón, a lo largo de su vida había comprendido que a menudo era mejor restringir las relaciones sociales a objetos inanimados. Su falta de empatía lo reconfortaba.

– Espero que te portes bien en mi ausencia- masculló entre dientes. Y cogió una botella de whiskey y unas rebanadas de pan de molde. No existía nada mejor para el insomnio. El desayuno estaba servido.

Mientras salía por la puerta camino al trabajo la radio de la cocina comenzó a aullar:

-“¡Sorprendentes descubrimientos en una finca del extrarradio!, ¡Restos Mayas encontrados bajo los cimientos! El gobierno impulsa un impuesto especial para la exhumación de los cadáveres y su posterior estudio!”.

Qhhhssssssssssss

-“¡Interrupción de la programación para ofrecer un boletín de extrema importancia! ¡Ayer por la tarde Rafa Nadal se hizo con el Wimbledon por octava vez consecutiva!¡Desde la redacción nadie puede creerse esta gran noticia. ¡Y brindamos por ella! ¡GRACIAS, RAFA!

W.K. Nikopol

Podcast #1
Sobre las respuestas a la mafia Otaku y los hooligans de escritores de mierda

Japón para tontos

Luffy, tus amigos no te olvidan

Siempre me he sentido atraído hacia las culturas e idiosincrasias orientales. Encuentro fascinantes la historia y costumbres de estados asíaticos, el por qué de determinadas actitudes ante la vida y la razón de las divergencias entre naciones.

De entre todas esas culturas, he de reconocer que tengo un afecto especial hacia la nipona. Japón es un país moderno y puntero en tecnología y medios, que no por ello deja de estar ligado por fuertes lazos a una tradición ancestral de respeto y sacrificio comunal. Entender su funcionamiento conlleva tener en cuenta muchos detalles que, incluso a un ojo entrenado, se le pueden pasar por alto.

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Quizás por eso encuentro tan odiosa la cultura Otaku.

El término, que en japonés actual es utilizado para referirse a cualquier tipo de afición obsesiva, se ha venido haciendo popular en Occidente por la acepción que hace referencia al gusto exagerado por el manga, anime y/o cosplay.

sempaEl delito de dicho “movimiento cultural”, la razón por la que expo-mangas varios y “semanas de Japón” diversos deberían ser hechos volar en pedazos no es la insistente (y patética) manía de cierto grupo de jóvenes granudos a disfrazarse de horrendas copias de las, por lo demás, muy buenas ilustraciones niponas (que también). El daño reside en el hecho de que ese puñado escaso (aunque creciente) de mocosos llenos de purpurina y abdominales pintados con plastidecor, que añaden a sus nombres los sufijos -chan, -kun, -san, etc.. creen entender la totalidad de una de las culturas más complejas del mundo.

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 Porque a ver, todo el mundo tiene hobbys. Y no todos suelen radicar en sentarse a charlar de Schopenhauer sujetándose el bombín. Pero hay límites.

El argumento puede parecer banal o pedante. Pero para un amante de dicha cultura, que se pasa más de alguna hora a la semana quemándose las pestañas con la luz del flexo curioseando sobre el tema, verse sustituido por esa caterva de pagafantas con espadas de cartón duele.
Y ya no digo nada de la propaganda que rodea el asunto.

Y conste que soy consciente de que a día de hoy, la cultura japonesa (juvenil) es mucho más cercana al tal Luffy o Inuyasha de turno, que a gente como Yukio Mishima o Saigo Takamori. Pero reducir al absurdo y al levantamiento de faldas de quinceañeras a un país capaz de encerrar tanto encanto resulta, como mínimo triste.

mishima-sword.lg Entender Japón no es saber cocinar sushi o servir el té adecuadamente. No es pintarse una cicatriz de pega y ponerse una cinta con una banda de latón y decir que eres el último maestro combatiente de pueblo paleto. Y por Dios que no es ir a ver “El último samurái” como si de una película histórica se tratase.

Es comprender, en palabras de los propios japoneses, la belleza de la coexistencia de la tradición más irrompible y el respeto más absoluto, es comprender al kamikaze y al calígrafo, es, por citar el título del estudio antropológico de Ruth Benedict, la pervivencia de los contrarios como parte de un todo, el crisantemo y la espada. Mal que me pese, es entender también la existencia del otaku del manga y saber cual es su papel en esa sociedad.

FairyTailSpain Cosplay GraytEl manga, el cosplay. el hentai, el anime…son fenómenos que han pasado de tener las características de un hobby a las de una secta por una serie de motivos que suelen pasarse por alto.

Pese a haber tenido siempre una rica cultura pictórica y erótica, la fuerza del cómic japonés tiene su mayor escalada en las décadas que siguen al final de la segunda guerra mundial, momento en el que el capitalismo más salvaje se adueñó de un país que se había rendido sin condiciones, profanando incluso su mayor baluarte idiosincrático, la figura del emperador.

El fandom de este tipo de dibujo y temática es el resultado de un esfuerzo continuado y abiertamente favorecido por acabar con todo lo que precedió a Hiroshima y Nagasaki y representan, a un a día de hoy, un shock para la generación anterior y un motivo de consternación entre sociólogos y padres, los cuales tienen que hacer frente al expandirse de los hikikomoris y a la pérdida de empatía y valores.

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Cualquiera tiene una katana en su cuarto, pero pocos conocen la tradición de su forja o el valor que los últimos combatientes que negaban las armas de fuego dieron a sus instrumentos de guerra. Todo el mundo ha visto un sol naciente pero pocos han leído las palabras de un kamikaze o entendido la profundidad del honor de un derrotado.

 

 

Pretender abarcar algo tan extenso y espinoso como es Japón por medio de niñatos en falda es como querer comprender España escuchando bakalao. Pero qué sabré yo, sólo soy un estudiante de provincias…

R. Jordan

Estrenamos Podcast!

En un intento de seguir en la onda, aqui teneis el podcast #0 de Yonkis Ilustrados: IBOGAÍNA.

Ni que decir que al ser una demo hay muchas cosas que limar, pero esperamos poder ir mejorando.

Podéis oirlo ON LINE

O DESCARGARLO en mp3

Yonkis Ilustrados responde…

Si, amigos. A falta aún de saber si es broma o va en serio, decido responder a tan delicada cuestión que sin duda acecha a miles de jóvenes prepúberes a lo largo y ancho del mundo.
Nos llega lo siguiente:

“Necesito tu consejo, tengo una novia que toma drogas y no lo soporto
Ni fumo porros ni bebo alcohol asi que imaginate lo que tiene que afectar. No me ignroes porfavor necesito tu ayuda” (sic)
Ucha.

Querido Ucha, comprendo tu preocupación, pero me parece que la enfocas mal. El consumo de estupefacientes de tu pareja no debería preocuparte, sino el hecho de que ésta va, seguramente, a dejarte por alguien mucho más interesante.

Mi consejo es, que para evitar fricciones y rupturas, empieces pronto (mejor hoy que mañana) a consumir droga dura -siendo la blanda una clara alegoría subliminal, supralimal y superliminal a tendencias degeneradas- o aprendas el ancestral y delicado arte de la retroeyaculación.

Espero haberte sido de ayuda.

Dr. Benway