En el camino… O algo por el estilo

Texto basado en hechos reales

Madrid. 18:30


El mejor momento del mes. Me arreglo ante el espejo. El mejor, sin duda.

Solo pasa dos veces cada treinta días, como mucho y bien se merece algo de ceremonia. Los cristianos van a la iglesia, los islámicos a la Meca. Yo voy a por mi dosis.

El camino hasta la macrosuperficie donde compraré parte de mis vicios se me antoja largo, pesado. Durante un segundo contemplo la posibilidad de mandar al demonio todo y quedarme en casa, alienándome ante cualquier programa de la televisión…
Pero el “mono”, el particular síndrome de abstinencia que me provocan mis extraños vicios me empuja a la calle.

En el transporte público creo que he malgastado mi vida. Más de la mitad, probablemente, la he perdido entre un montón de auténticos gilipollas, desplazándome arriba y abajo, yendo a sitios a los que no quiero ir.
Intento abstraerme (cosa no muy difícil) y noto como me quema el dinero en el bolsillo. No es mucho, pero es más de lo que suelo tener a mano y mucho más de lo que suelo gastarme en mi. Ser narcisista y pobre es un asco.

Nunca me han gustado las tiendas grandes, pero necesito comprar mis libros lo antes posible, ya que tengo una cita ineludible en menos de media hora. Ignoro la cara de extrañeza de la cajera, sé que mi agitación y mi ansiedad son más evidentes de lo que deberían… Pero al carajo!
Acaricio la mochila en la que ahora reposan mis nuevos libros, la verdad es que me muero de ganas de leerlos. Pero no. Aún no. Tengo cosas que hacer.

Me reúno con * cuando el sol empieza a ponerse. Me saluda sin entusiasmo, pero sonríe.
“No me extraña”– pienso- “le estoy pagando el alquiler…”

-Hola! ¿Cómo estás?

-Esto… Bien…- Odio esa pregunta. Huele a falso a quilómetros.

-Bueno, que? Nos tomamos algo?

Lo pregunta por joder. Seguro. Sabe que odio pasar tiempo con la gente, con los demás y que preferiría arrancarme las muelas con una palanca oxidada antes que tener que soportar una conversación por compromiso.

-No, voy con prisa – Sabe que miento, se que lo sabe… Esa sensación si que me gusta.

-Ja! Siempre con ansias, eh? – se ríe

-Si eh.. Ya…

Me voy casi corriendo con dos gramos de cocaína escondidos en mi ropa interior. Hijodeputa, Hijodeputa.
Una vez en el autobús saco uno de los libros y me dispongo a leer, no sin antes calcular mi tiempo: Tengo tres horas para leer y una para arreglarme. Luego llegan estos.
Con fastidio escribo un SMS y consigo, tras unos minutos, enviarlo a los destinatarios que quiero a la vez. Sonrío. “ya lo tengo, nos vemos a las 10” (Las abreviaturas solo cuando son estrictamente necesarias)
Recibo cinco llamadas perdidas, una discreta confirmación de asistencia. Sigo sonriendo.

Lo que yo decía: El mejor jodido momento del mes.

Dr.Benway
(fotos by Gardasamad)

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