50 sombras de Grey — E.L. James

Innagurando la categoría “libros de mierda” y para re-abrir este blog con ciertos cambios, hoy he decidido empezar por la exitosisima novela “50 sombras de Grey”, escrita por la inglesa E.L. James.

Principalmente, destacaré que se trata de un libro gordo, gordo de cojones. Y sin embargo, amigos, os garantizo que con un poco de paciencia, podréis leerlo en una tarde, cosa que os recomiendo. No de dediquéis demasiado, puesto que es tiempo perdido.
También os recomiendo que los descarguéis, ya que la edición de bolsillo más barata cuesta 17 euros y de verdad, de verdad, que no merece la pena. Igual necesitáis tratamiendo después.

La magna obra trata de (resumiendo) Una joven estudiante llamada Anastasia “Ana” Steele que se enamora obsesiva y humillantemente de un multimillonario joven, guapo, con buen físico y un gusto por el “Sado”, llamado Christian Grey. Junto a él hace cosas como muy de novia normal: perder la virginidad, hacer mamadas y lo que al parecer más le gusta a las mujeres: cambiar al tío del que se enamoraron.

Que no os engañe la sección de la biblioteca: el libro no es erótico.
Se trata de un extensísimo volumen sobre una chica que a base de ser pesada, ridícula, prejuiciosa e infantil, consigue que el hombre frío e inaccesible que a priori solo busca sexo se enamore de ella y, probablemente, acabe en boda. Todo un ejemplo a seguir para los millones de féminas que leen este soporífero tostón.

Aclarado el hilo argumental, entremos en harina:

1) La Historia:
Como ya he comentado, la historia no trata más que de un eterno monólogo interior narrado por una princesita de clase media sin el menor atisbo de cerebro. Se trata, como no, de una fiel seguidora de la novela romántica del siglo XIX, y parece ensalzar como valor las cosas que lee en los libros. En especial, aparecen numerosas referencias a Tess, la de los d’Urberville, soporífera y moñisima novela de la época.  Esto ya os puede dar una idea de la dimensión cultural de la muchacha, que se esfuerza tanto por ser “normal” que acaba resultando vulgar.

Entre otras muchas lindezas, no sabe usar un ordenador, se siente amedrentada por una Blackberry, y cumple todos y cada uno de los JODIDOS TÓPICOS DE MIERDA que confluyen la mal llamada “moda retro”: Conduce un cutre escarabajo del año de la tana, usa una sencilla coleta y su ropa habitual son zapatillas y camiseta. Le falta usar gafas de pasta y peregrinar a puto Primavera Sound.
Por supuesto, todo este look contracultural contrasta con una curiosa estrechez “monjil” de miras: nunca ha tenido novio, ni se ha besado, ni se ha emborrachado, ni ha ido de la mano jamás con hombre alguno. Asimismo, es por supuesto virgen, no ha tenido relaciones de tipo oral y ni siquiera se masturba. A mi me sorprende que haya llegado a los 21 viva.

Su acompañante en esta diarrea novelística es otro personaje TAN estereotipado que dan náuseas.
Se trata de un jóven millonario hecho a si mismo, huérfano, y con un duro pasado que ha marcado su oscuro y taciturno carácter y que esconde, en su misantropía, un retorcido secreto: ES BÁTMAN.
No, ojalá. le va el “sado” y cuando digo “sado” me refiero a dar cachetes. Bueno, ya me extenderé sobre esto.
El personaje de Grey resulta más interesante en cuanto a que, tras la lectura del libro, sigo sin comprender porque se enamora de una frígida chillona y neurótica como la protagonista. Sin embargo, de nuevo, su descripción está llena de redundancias y ridiculeces, tales como que pilota helicópteros y aviones, toca el piano pero le gusta la música actual, cocina, sabe de vinos, de coches… Vamos, que la autora ha cogido y se ha inventado una retorcida y ridícula idea del “hombre perfecto”: que igual te hace una lubina, que te habla de arte, que te ata a una pared y te sodomiza con un candelabro judío.

2) El sexo

Bueno, vamos a ver. Está claro que sexo hay, y que la etiqueta de “novela erótica” ha lanzado este soberano tostón a las listas de best sellers de todo el mundo. Pero desilusionaos, onanístas de papel. El sexo de este libro parece sacado de las fantasias sado-eróticas de una madre gorda y aburrida en su casa de los suburbios. (oh, vaya)
Para empezar, muestra un total desconocimiento del mundo de la dominación, y se centra en fantasías super triviales del tipo “y le dió unos azotes” o “le zurró el crítoris”, cosas que al lado de

cualquier libro/peli/cosa de BDSM quedan a la altura de preeliminares, de nuevo, de burda clase media con ganas de escandalizar.

 

 

 

 

 

Así pues, salvo referencias verbales a las prácticas, mantienen una desilusionante mayoría de relaciones de lo más normal, (llamados por el señor Grey “polvos vainilla” por algún tipo de razón inescrutable) que no pasan de ser, digamos, impulsivas. (el clásico aqui-te-pillo-aqui-te-mato de toda la vida..)

No se quién podría confundir pegar un polvo salvaje en una mesa con “sadomasoquismo”. Bueno, si se quien. Y es alguien que no folla mucho.

Por ende, la protagonista desaprueba completamente las prácticas duras, pese a declarar mediante redundantes y estúpidas metáforas referentes a una “diosa interior” que le ponen, como se suele decir, muy perra.
Se pasa, pues, toda la novela en un aburridísimo dilema moral entre lo que le pide su líbido y lo que le dice su conciencia, que viene a ser que si se esfuerza mucho, podrá convertir a un hombre duro y sadista en un tierno cachorrillo que la regale flores y bombones. Es lo que le gusta a las mujeres, no?

También cabe destacar el lenguaje sexual, muy alejado del erotismo y a años luz del BDSM más básico: referencias al “miembro”, a “mi sexo” y llamar a la chica “nena” en la cama resultan totalmente absurdas en un supuesto contexto de relación amo-esclava. Bueno, si me apuran diré que en relaciones de cualquier tipo.

3) Narrativa

Lo peor de todo es que está mal escrito. Pura y sencillamente mal escrito. No tanto ya que el argumento sea un rollo (no sería el primer material pseudo-erótico cuya historia deja que desear, recordemos eso de “soy el fontanero y vengo a desatascarle las cañerías”) como la pretenciosidad que destila durante todo el libro, empeñándose en dotar a los acontecimientos más mundanos de un trasfondo emocional basado en el abuso (que no uso) de expresiones rimbombantes y metáforas recargadas.
Supongo que habrá que recordar que la mencionada E.L. James no es escritora profesional, y que esto nace como un fanfic de “Crepúsculo” que deberia darnos ya alguna pista…
Pero de verdad, cuesta imaginar a alguien haciéndolo tan mal. Las referencias culturales son también harina de otro costal, así como las expresiones coloquiales usadas entre una joven de 21 años y sus amigos o con su novio de 27, que habla como si lo hubiesen traído del siglo XII en una burbuja.
No recuerdo haber encontrado nada más forzado que un UAU (como exclamación) y apenas dos o tres “joder, mierda, gilipollas” en todo el libro. A veces tenía la sensación de que la iban a sodomizar mientras exclamaba ”MECACHIS!”

También cabe destacar el uso continuado y constante de las mismas expresiones una y otra vez, ya que al parecer “morderse el labio”, “fruncir el ceño” y “poner los ojos en blanco” son tics o gestos que son descritos con las mismas exactas palabras una y otra vez casi sin descanso, lo que hace que seguir la narración sea algo complicado, centrados en dilucidar el deja-vu aterrador de estos pasajes.

Claro, que podemos suponer que la autora ha buscado en google “que cosas son así como modernas” y le ha salido… pues eso, Ipods, Macs a tutiplén, Kings of Leon y ser profundamente imbécil. No me extrañaría que Christian Grey llevase también un irónico bigotillo.

En resumen, se trata de un libro que no recomendaría ni para reírse, ya que al principio puede hacer gracia, pero acaba por desesperar.
Para más INRI, es abiertamente inconcluso (con un final muy “cumbres borrascosas”) que pretende que intentes leer los dos subsiguientes volúmenes que pintan más cursis y con más moralina emocional aún que este.

Os dejo con la cita que a mi juicio, resume perfectamente lo expuesto en los puntos 1,2 y 3:

“Eh tu, no te enfades tanto y devuélveme las bragas”
– “Ana” Steele dixit

Artículo de Bookakke

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8 pensamientos en “50 sombras de Grey — E.L. James

  1. ¡Diváin! ¡Me encantó! Exactamente es eso, un libro de mierda, (me fascina el nombre de la categoría), y hablando de libros de mierda, te dejo el link de un exiguo blog de mi magna autoría que hace reseñas de mierda de libros de mierda: Su nombre, “50 GORDAS DE GREY”.

    ¡Te invito a visitarme! Un saludo, y me fascina la vida con humor.

    ANNA.

    P.D. ARRIBÁ AL DIVÁIN REINO DE LAS 50 GORDAS DE GRAY, DIGITANDO ESTE LINK:
    http://annadonner.wordpress.com/

  2. ¿Notaron que no hay un solo personaje feo? Hasta la ex novia de Grey es bella cuando él la baña ¡Flaubert se debe estar revolviendo en la tumba!

  3. ya lo vi, mutol. ¡Y estoy de acuerdo!, no es genial que te tengas que meter a un blog tan pobre y tendencioso, para leer mi respuesta… Creo que nadie lo a hecho tan complicado, jajaja.
    Todo lo que pones es cierto, YONKIS, si crees que es cierto… Tu problema es el mismo que el de otros 5 millones: NO SABES LEER.
    Esperas medir con el mismo rasero todos los… ¿libros?, y é ahi donde la logica y la congruencia se salen por la ventana. Los estereotipos funcionan porque, como mencionas son cliché y son cliché porque funcionan. Los tics no son controlables, sin ayuda,¿tu problema es la soltura del lenguaje o la pobresa de expresiones al hablar de “manias”?, creo que todos las poseemos, osea que hacemos algo de forma constante… Paseate por el dcm y lo sabras; aunque ya se ve que no lees bien y lo peor: CREES QUE ES UN SOLO LIBRO… CUANDO SON TRES, QUE CONFORMAN UNO: GREY, MAS OSCURAS Y LIBERADAS, es por esto que te repito, que eres un pesimo lector, no percatarse de que se decidio partir en tres un solo escrito, habla de tu percepcion… MEDIOCRE Y FALTA DE UNA CRITICA REAL, SER CRITICO NO ES HABLAR PESTES DE TODO LO QUE NO TE GUSTE (PARA ESO YA TENGO A MUTOL), ES ANALIZAR <> TODA LA OBRA Y PULIR DETALLES SUCEPTIBLES DE MEJORA Y ELOGIAR SUS ACIERTOS…. cosa que en todo este portal, no hay.
    SI DESEAS SER UN PROFESIONAL DE LA CRITICA, CONSIDERA MAS AL AUTOR, AL PUBLICO Y SOBRE TODO QUE LA OBRA SE CIÑE A SU TIEMPO Y A SU FORMA, ¿HABLAS COMO TU ABUELITO?, ¿HAZ INTENTADO LEER DE VERDAD A LAS HERMANAS BRONTE?
    SI LA RESPUESTA FUE AFIRMATIVA A ALGUNA DE LAS DOS, CREO QUE SE VUELVE RETORICO… LOS JOVENES TIENEN UN LEXICO POBRE Y LAS REDES CON EMOTICONES, LOS ACORTAN TODAVIA MAS…

    YA ME CANSE DE ESCRIBIR ESTO, SOLO ESTOY AQUI PORQUE ESE MAMON DE MUTOL, ME TRAJO…

    P.D. -LA OBRA ES MALA: NO
    -ES UN CLASICO: TODAVIA NO, DENTRO DE 30 AÑOS TALVEZ… QUIERES SER DEL MISMO TIPO, QUE EL QUE DIJO QUE THE BEATLES, ERA UNA BASURA Y QUE HABIA BANDAS MEJORES….

    LA MAXIMA:
    *LAS GRANDES OBRAS, NUNCA SON APRECIADAS POR SUS CONTEMPORANEOS*

  4. es una mierda de novela y no hay que leer para saber que este mundo desde hace miles de años estan siendo llevadas a la mierda por personas que no saben leer o quizás creen que saben leer porque es el mismo estilo de escritura de cualquiera persona que no sabe de literatura.

    • La gorda que la escribió es una ladrona. Y roba al nivel de los libros de autoayuda, es decir con situaciones fáciles que las quieren hacer pasar por sofisticadas. Stephen King lo definió como “porno para amas de casa” A mí, y viendo su éxito apoyado en la película, me recuerda una frase que leí en un baño público: “coma mierda,millones de moscas no pueden equivocarse”

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