CHAVS, la demonización de la clase obrera – Owen Jones

A priori, he de reconocer que me acerqué a este libro por tener una foto de Gabin Watson en la portada (que le vamos a hacer), pero tampoco iba tan desencaminado.

El libro no habla de Skins, sino de Chavs, una “subcultura” propagada entre la case trabajadora. Pero no son una tribu urbana, ni un colectivo, ni una moda, ni siquiera se catalogan a si mismo como chavs. Los chavs son eso: obreros.
Pero no cualquier clase de obreros: estereotípicamente son residentes en viviendas de protección oficial, la mayoría desempleados y/o con bajos ingresos. Se les atribuyen cualidades como ser “horteras” (mucho chandal y ropa ajustada), zafios, bebedores e irresponsables en cuanto al sexo: otro gran axioma es la supuesta hegemonía del embarazo adolescente.

De un sentimiento de rechazo a esta clase, nace una justificación social de su medio de vida, destinada a que la población desempatice con este colectivo: Si viven en viviendas sociales, es porque son vagos. Por ese mismo motivo, no trabajan y solo cobran ayudas del gobierno. Su “mal gusto” es obviamente voluntario y está arraigado a un bajo coeficiente intelectual y la cantidad de chicas “chavs” que se quedan embarazadas muy jóvenes lo hacen claramente aposta, para recibir subsidios gubernamentales.

Al lector, sin duda, no se le escapa el trasfondo oportunista de estas deducciones.

Ya que en base a esas premisas, la sociedad inglesa propone recortar ayudas sociales de todo tipo y recurre al gran argumento Tori (aunque adoptado por los laboristas desde la Thatcher) de “los pobres son pobres porque quieren”. Otros políticos (y he dicho políticos) proponen verter un agente anticonceptivo o esterilizante en el agua, para evitar su “reproducción como animales”.

No se si se capta el trasfondo clasista del asunto. Owen Jones no se esconde como laborista, pero se pregunta como ha podido surgir una clase “media” (inexistente) que odia, se burla y denigra a la clase trabajadora.
Desde páginas webs como ChavScum (escoria chav) o ChavTowns hasta series como Little Britain (donde parodian que venden sus bebés por alcohol) hasta agencias inmobiliarias o de viajes donde garantizan barrios o vacaciones libres de chavs.
La lista es infinita.

La realidad silenciosa y el meollo de este libro, es que los chavs, como realidad social, no existen más allá de la mente clasista de una clase trabajadora que quiere ser clase media.No se pregunta si la eliminación de la industria en los pueblos del norte ha contribuido a su pobreza y a la dependencia de las ayudas sociales. No se pregunta si los continuos recortes en educación pública y el estigma social que supone no haber ido a un colegio privado contribuyen a la tasa de abandono escolar e incluso al incremento de embarazos adolescentes.

Y ahora pensemos. por mucho que algunos llegásemos al escándalo en estas maravillosas páginas… No creo ser el primero que hace el símil chavs=canis.

Ni creo ser un abanderado de la clase trabajadora, ni lo pretendo, pero vivimos en un microcosmos clasista que, si bien no es tan bruto como el inglés, va camino de lo mismo.

Porque flipamos con “callejeros”, y con “hermano mayor”, porque nos partimos el pecho con “Aída” (ya hablaré de esta ponzoña clasista en otro momento) y visitamos webs donde nos mofamos de los “tuentis” de esos a los que no dudamos de calificar de “infrahumanos” (yo mismo lo he dicho en alguna ocasión) que son los canis.

Exudamos la misma basura impuesta por los medios que nos catapulta a un estado superior, que nos permite mirar por encima del hombro a un colectivo, sin pararnos a

pensar si somos parte del mismo (pobres, clase trabajadora) solo porque poseemos más cosas o porque no somos tan horteras o maleducados.

Preguntémonos si la mierda de sistema educativo o si el alienamiento obrero de los barrios deprimidos contribuyen a crear jóvenes como estos.
Preguntémonos si nosotros somos los obreros afortunados de tener un medio de vida digno y protector, que nos permite dedicarnos a la contemplación.
Preguntémonos si nuestra vida hubiera sido igual de haber nacido en una familia diferente, en un barrio diferente…

Preguntémonos si no somos todos, al fin, chavs. O canis. U obreros.

O porqué nos reímos de la gente humilde mientras nos pisan desde arriba.

Dr. Benway

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Un pensamiento en “CHAVS, la demonización de la clase obrera – Owen Jones

  1. Has conseguido que me interese este libro, no por lo que dices de él, si no por como lo dices.
    Sublime

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