50 sombras mas oscuras – E.L. James

Ayer empecé a leerme la secuela de 50 sombras de Grey a eso de las 8 de la noche y a la 1 ya había terminado.
Intenté hacer un steaming live en twitter pero no pude.
No se me ocurría nada que decir sobre el segundo volumen de esta saga best seller que no incluyese gritos y un montón de tacos.
De modo que sin más preámbulos, paso a explayarme con mi crítica.

 

 

PREVIOUSLY ON 50 SOMBRAS DE GREY…

La acción del primer libro acaba como dije con un final a lo “cumbres borrascosas”, con ella dejando al fulano porque le zurra demasiado en un rollo sexual consentido. Básicamente, se da cuenta de que al tío le va la marcha en serio y huye a su casa a llorar, comer helado y hacer otras cosas que hemos visto en comedias románticas que hacen todas las chicas cuando su novio millonario sadista sexual se le va la mano con el látigo de púas. Igual no habéis visto las mismas comedias románticas que yo.

En estas que dejamos a la muchacha llorando abrazada a un globo con forma de helicóptero (esto no me lo estoy inventando, lo juro) sintiéndose vacía por no tener a un hombre a su lado ni ninguna parte de su anatomía dentro.

LA HISTORIA

La acción se retoma 5 días después, cuando el acosador guaperas contacta con ella con una excusa de mierda para volver a verla, y ella accede. (Esto probablemente es lo único realista que aparece en todo el libro). Desgraciadamente estos acercamientos suponen una vuelta al abuso retórico del género epistolar , personificado en la transcripción de e-mails coñazo (algunos de los cuales contienen solo una línea) y contribuyen a crear un clima de desasosiego en el lector, preguntándose porque no se llaman por teléfono, porque no condensan todo en un solo correo o porqué no cae una bomba y los mata a todos.

El caso es que en cuanto se ven, la tía se vuelve a poner muy perra, a poner los ojos en blanco y a morderse el labio y vuelven juntos. Eso ocupa aproximadamente un cuarto del libro y un montón de esos jodidos e-mails.

Pero Christian Grey ya no es el mismo. Algo ha cambiado. Ahora es la fantasía erótica de una madre sin vida sexual y una casa en los suburbios… Pero que quiere comprometerse. Exacto. En un fatal giro del destino, el protagonista se ha dado cuenta de que eso de tener atadas, sodomizadas y esclavizadas a chavalas no mola tanto,(wtf?) y que a partir de ahora lo que quiere es tener una relación estable con una neurótica. Lo que es una relación estable, vaya.
De modo que asistimos a un despliegue de cursiladas y frusilerias incomprensibles, llenas de “te quieros”, “no me dejes”, “no me dejes nunca” y un montón de mariconadas que daban así como grimaca (Al parecer a las chicas les gustan los hombres co-dependientes a full)

Para acrecentar el cliché social y convertir el libro en algo más putrefacto asistimos a una construcción argumental de “charla-polvo-charla-polvo-evento-polvo-charla” sin el mas jodido sentido y que convierte las relaciones sexuales de ellos en algo aún mas soporífero de leer.

Como colofón (y atencion espoilers) el libro culmina con un momento “white middle class american” donde… TACHÁN! hay boda. Si amigos. Estamos obligados (bueno, los que somos gilipollas) a asistir a la pedida de matrimonio, a como se lo cuentan a la familia y a como van a comprarse una casa. Si es una experiencia que es un coñazo hacer, imagínense leer sobre ella. imagínense leer sobre ella habiéndolo escrito un paralítico mental diabético. Por ahí van los tiros.

 

EL SEXO

De nuevo, la categoría de “erótica” del libro me da ganas de abofetear la autora con un ejemplar en rústica de “Las once mil vergas”.
Puede que Grey haya cambiado, pero su lenguaje corta rollos sigue estando ahí. “Dámelo todo, nena” sigue siendo la expresión mas soez y grosera que puede emitir este personaje (Claro, es que ha ido a colegios de pago) y las redundancias deal breakers tipo “Oh, Christian, hazme el amor” (sic.) están presentes en todo el volumen.

Como el adblock debía jorobarle las páginas BDSM a la autora, ahora el 90% son de esos polvos “vainilla”, considerados “de alto voltaje” únicamente por gente que folla poco y mal: Usar comida, lamer genitales, hacerlo sobre una mesa de billar, magrearse en un ascensor. O directamente follar en una cama. Estáis cachondos? Yo tampoco.

Los únicos momentos de sexo duro o “pervertido” son escasos, y consisten en ponerse unas bolas chinas para ir a ver a la familia (total, a media cena se las quita) y a la chavala suplicando que vuelvan a hacer guarradas BDSM, cosa que a él le da como cosilla. Normal, la última vez que lo hicieron ella le dejó, y ahora quiere volver a hacerlo? ¿A que juegas, puta loca? ¡¡LOCAAA!! ¡¡LOCAAAAAAAA!!

Y ya. Bueno. La parte del sexo es básicamente eso. Hay muchos “UAU” (Que es el comentario estándar cuando una chica ve un pito), muchos “nena”, y muchas, y digo MUCHAS, charlas postcoitales. Una delicia.

 

GIRO ARGUMENTAL Nº1: LA MILF
Parece que mi personaje favorito, a la que me imagino como una especie de Goldie Hawn maciza (que enfermedad, madre mía), tiene mas protagonismo en este libro. Por desgracia el personaje cambia radicalmente casi al final del libro. Veamos:

Como recordareis (o no, si tenéis memoria selectiva) Christian Grey se estrena con una Milf dominatrix misteriosa a la que la chica apoda “Señora Robinson” (como en “el graduado”!! que fino hila la autora!! que buena referencia cultural!! hue hue hue), y que al parecer es una rubia cañón.

El personaje al principio parece una señora guay, se preocupa por su ex amante y le parece divino que esté enamorado e incluso intenta hacerse amiga de la chica. Anastasia, por el contrario se afana en su tonito “ay, es que eres como superpedófila, osea” y le da cera a su novio para que deje de ser su amigo (topicazo!)

En este punto, la autora debió darse cuenta de que el personaje secundario estaba molando muchísimo mas que su protagonista y en un cambio bipolar sin el más jodido sentido, la hace montar un pollo a la chavala cuando se prometen y la convierte en la arpía celosa que no había sido en ningún jodido punto.
Justo lo que necesitaba este libro. Otro puto personaje plano.

 

GIRO ARGUMENTAL Nº2: EL OSCURO PASADO DE GREY
Por fin nos vamos a enterar de porque Christian Grey es un zurrachatis. y es que ya se dio a entender que un pasado de malos tratos y malnutrición crearon en él la necesidad de atar a mujeres (si yo fuese miembro de la comunidad BDSM estaría echando chispas) pero ahora podemos recrearnos más en esos episodios donde se refiere a su madre como “la puta adicta al crack” (muy maduro todo) y la describe como un ser pasivo y deprimido que permitía que sus sucesivos chulos la maltratasen a ella y a su hijo.
Hasta ahí, una historia trágica.
La reacción subconsciente de Grey es buscar a mujeres que se parecen físicamente a su madre, atarlas, pegarlas y follárselas.
Léanlo otra vez.
La reacción subconsciente de Grey es buscar a mujeres que se parecen físicamente a su madre, atarlas, pegarlas y follárselas.

Ya? Continuemos.
En esa línea, llama mucho la atención que la protagonista parece tocada por esa historia pero no afectada hasta el punto de preguntarse:
1- ¿hay implicaciones incestuosas aquí?
2- ¿Por que descarga su ira contra una persona enferma e incapacitada en lugar de contra el abusador, ahora que es un adulto maduro?

1- Si
2- Porque un libro de como un millonario zurra a tíos gordos con botas de cowboy vende menos.

GIRO ARGUMENTAL Nº3: UN FULANO LLAMADO JACK
Como ya pasó con la MILF, la autora parece que escribe a los personajes sobre la marcha, se le van de las manos y tiene que volverlos malos para que la protagonista no quede como una subnormal.

Jack es el jefe de Anastasia en la editorial donde trabaja. Parece una persona afable y simpática, que confía en sus capacidades y a la que, poco a poco, se le ve que le va haciendo tilín su secretaria, de manera que hace cosas normales: interesarse por si tiene novio, cargarla con menos curro, elogiar educadamente su aspecto… Nada fuera del tiesto ni inapropiado.
Pero claro, parece que esto es demasiado para Ana si-me-miras-es-que-me-quieres-follar y su novio Christian un-tio-te-ha-pedido-la-hora-te-quiere-follar.

Como buen codependiente millonario, Grey compra la empresa (asi, a lo bruto) para tener controlado al jefe en cuestión y empieza a ponerse paranoico.
Su neurótica novia empieza, asimismo, a ponerse paranoica y a pensar cosas como “mi novio puede despedirte en cualquier momento, gilipollas”, cuando él le pide que redacte de nuevo una carta mal redactada o cuando se cabrea porque esté enviándose mails con su novio todo el puto rato en horas de trabajo.  Que injusta es la vida, osea.

En ese punto de neurosis, la autora se debió dar cuenta de que aquello tenía menos sentido de lo normal (que es decir mucho) y decide convertir, de la noche a la mañana y sin venir a cuento, al pobre en un violador. Si, en un violador.
El tipo amigable que jamás se propasó empieza a decir cosas como “guarrilla, te vas contoneando y provocandome”, solo para justificar los celos paranoides de la pareja de cretinos esa en una escena impostada y ridícula que culmina con que le echan de la empresa y grey promete “arruinar su carrera”. Que no es como denunciar un intento de violación a la policía, eh? mejor que se vaya tan pichi. (Ni que decir que a ella, secretaria que lleva una semana en el curro le dan el trabajo del jefe. Que apropiado. Ojalá el gerente de mi empresa me acose. Me gusta su Masserati)

Por último, este personaje jura venganza contra ellos al final del libro en lo que promete ser otro momento climático de “el poder, la maldad, Christian Grey puede controlar” en el que salva a su chica por enésima vez de un tio que se propasa con ella. No se como se puede vivir si cuando sales a la calle todo el mundo intenta violarte. Supongo que es lo que siente Scarlett Johansson  en un expocomic.

 

Hasta aquí mi critica de este maravilloso volumen. De verdad, no lo leáis. Es peor que el primero y no te ríes ni la mitad.
Me he dejado en el tintero escenas como la ex-sumisa de Grey armada con una pistola y con más información sobre Anastasia que si trabajase para la CIA (lo que resulta encomiable para ser una supuesta enferma mental sin hogar) y un montón de momentos de Grey poniéndose celoso ahí a fuegote.

No sé si me leeré el tercero. Me da miedo que la cosa siga por estos derroteros y tenga que aguantar a la pareja hablando de consoladores mientras miran juguetes de bebé y follando para después hacer la lista de la compra.

 

Sé positivo, gilipollas

sonrie_merece_la_pena-other

Hace poco una amiga publicó en su facebook una foto muy curiosa: Un cuadrado de color negro con un texto escrito en Arial que decía algo como: “Sonríe cada mañana, no te rindas nunca, porque la gente que persigue sus objetivos es la que merece la pena”

Tras una fase de contrición donde me repetía “nopongasunafotodeHitler, nopongasunafotodeHitler...” una y otra vez, me puse a pensar en porqué del fenómeno de estos mensajes y que dicen en realidad.

Ser positivo es bueno. Entendámonos, no creo que se pueda hacer nada en la vida yendo con la cabeza metida en el bullas ni poniéndole cara de asco a los cachorritos de Sharpei del mundo, pero en esta era de la autoayuda la presión parece andar más en la dirección de una diabetes incipiente.

Como exponía la genial Barbara Ehrenreich en su obra “Sonríe o muere, la trampa del pensamiento positivo” (Si no lo habéis leído hacedlo, y luego leed todo lo que ha escrito, que incluso los pinos que planta por la mañana merecen una mención) la cosa pasa de castaño oscuro.
A la autora le diagnostican cáncer de mama y desarrolla a partir de ahí una tesis basada en todo lo que experimenta en los grupos de apoyo: Ten una actitud enfermizamente positiva, (casos de “el cáncer ha sido una bendición”) e ignora todo lo que te enfurezca o entristezca.

Sin entrar en casos tan extremos, parece que la mentalidad del “deséalo, consíguelo” es endémica actualmente.

Si para querer algo sólo hace falta desearlo con ganas… ¿De quién es la culpa si fracasas? Si tu obligación es estar siempre feliz, para hacer feliz también a los demás… ¿Cómo vas a quejarte y a amargarle la vida a la gente? Amigo -parecen decirte- las quejas son improductivas, y poco constructivas. Las quejas no solucionan nada. Hay que mirar el lado bueno de las cosas y tener una mentalidad positiva de ganador. Porque con una buena actitud, se consigue todo.


Todos, creo, flipamos con gilipolleces como el auge de “El secreto”, ese mierdón complaciente (me niego a llamarlo libro) que se anunciaba con trailers absurdos y que promovía la idea de que si deseas y focalizas tu mente en conseguir cosas (dinero, casa, una pareja o un casquete con Cristina Hendricks) finalmente llegaría a uno.

Que la gente haga esto en su casa a mi me da miedo

Recuerdo que contenía páginas para rellenar (así también llego yo a las 300 páginas, hasta la de 50 sombras de Grey metía letras!) y consejos como colgar por ahí fotos de lo que deseas y mirarlas nada más levantarse. Si lo que querías era una pareja, -por ejemplo- pues eso, fotos y hacerle/la hueco en la casa, como si viviésemos con esa persona. Suena a inicio de película de por las tardes de antena 3 con título rollo “Oscura Obsesión”.

Ni que decir que esto son mongoladas nivel Pro, pero en pequeña escala los cartelitos motivacionales y la filosofía que destilan están impregnadas del mismo eu-de-mojón.

Sonríe, gilipolllas. Sonríe aunque tengas ganas de llorar un rato o aunque sientas la pulsión indescriptible de prenderle fuego a tu empresa después de bloquear las salidas de emergencia.
Sonríe y actúa como una Amelie puesta de crack hasta las cejas,

Existen ya agencias de noticias como http://www.positivenewsus.org/ que solo dan noticias buenas o bonitas para no “amargarte el día” y que conforman mi teoría conspiranoica de que todo este esperpento buenrollero es una táctica capitalista para tenernos comiendo mierda y, además, dando las gracias. Con una bonita sonrisa de dientes manchados, eso si.

Yonkis Ilustrados responde…

Si, amigos. A falta aún de saber si es broma o va en serio, decido responder a tan delicada cuestión que sin duda acecha a miles de jóvenes prepúberes a lo largo y ancho del mundo.
Nos llega lo siguiente:

“Necesito tu consejo, tengo una novia que toma drogas y no lo soporto
Ni fumo porros ni bebo alcohol asi que imaginate lo que tiene que afectar. No me ignroes porfavor necesito tu ayuda” (sic)
Ucha.

Querido Ucha, comprendo tu preocupación, pero me parece que la enfocas mal. El consumo de estupefacientes de tu pareja no debería preocuparte, sino el hecho de que ésta va, seguramente, a dejarte por alguien mucho más interesante.

Mi consejo es, que para evitar fricciones y rupturas, empieces pronto (mejor hoy que mañana) a consumir droga dura -siendo la blanda una clara alegoría subliminal, supralimal y superliminal a tendencias degeneradas- o aprendas el ancestral y delicado arte de la retroeyaculación.

Espero haberte sido de ayuda.

Dr. Benway

CHAVS, la demonización de la clase obrera – Owen Jones

A priori, he de reconocer que me acerqué a este libro por tener una foto de Gabin Watson en la portada (que le vamos a hacer), pero tampoco iba tan desencaminado.

El libro no habla de Skins, sino de Chavs, una “subcultura” propagada entre la case trabajadora. Pero no son una tribu urbana, ni un colectivo, ni una moda, ni siquiera se catalogan a si mismo como chavs. Los chavs son eso: obreros.
Pero no cualquier clase de obreros: estereotípicamente son residentes en viviendas de protección oficial, la mayoría desempleados y/o con bajos ingresos. Se les atribuyen cualidades como ser “horteras” (mucho chandal y ropa ajustada), zafios, bebedores e irresponsables en cuanto al sexo: otro gran axioma es la supuesta hegemonía del embarazo adolescente.

De un sentimiento de rechazo a esta clase, nace una justificación social de su medio de vida, destinada a que la población desempatice con este colectivo: Si viven en viviendas sociales, es porque son vagos. Por ese mismo motivo, no trabajan y solo cobran ayudas del gobierno. Su “mal gusto” es obviamente voluntario y está arraigado a un bajo coeficiente intelectual y la cantidad de chicas “chavs” que se quedan embarazadas muy jóvenes lo hacen claramente aposta, para recibir subsidios gubernamentales.

Al lector, sin duda, no se le escapa el trasfondo oportunista de estas deducciones.

Ya que en base a esas premisas, la sociedad inglesa propone recortar ayudas sociales de todo tipo y recurre al gran argumento Tori (aunque adoptado por los laboristas desde la Thatcher) de “los pobres son pobres porque quieren”. Otros políticos (y he dicho políticos) proponen verter un agente anticonceptivo o esterilizante en el agua, para evitar su “reproducción como animales”.

No se si se capta el trasfondo clasista del asunto. Owen Jones no se esconde como laborista, pero se pregunta como ha podido surgir una clase “media” (inexistente) que odia, se burla y denigra a la clase trabajadora.
Desde páginas webs como ChavScum (escoria chav) o ChavTowns hasta series como Little Britain (donde parodian que venden sus bebés por alcohol) hasta agencias inmobiliarias o de viajes donde garantizan barrios o vacaciones libres de chavs.
La lista es infinita.

La realidad silenciosa y el meollo de este libro, es que los chavs, como realidad social, no existen más allá de la mente clasista de una clase trabajadora que quiere ser clase media.No se pregunta si la eliminación de la industria en los pueblos del norte ha contribuido a su pobreza y a la dependencia de las ayudas sociales. No se pregunta si los continuos recortes en educación pública y el estigma social que supone no haber ido a un colegio privado contribuyen a la tasa de abandono escolar e incluso al incremento de embarazos adolescentes.

Y ahora pensemos. por mucho que algunos llegásemos al escándalo en estas maravillosas páginas… No creo ser el primero que hace el símil chavs=canis.

Ni creo ser un abanderado de la clase trabajadora, ni lo pretendo, pero vivimos en un microcosmos clasista que, si bien no es tan bruto como el inglés, va camino de lo mismo.

Porque flipamos con “callejeros”, y con “hermano mayor”, porque nos partimos el pecho con “Aída” (ya hablaré de esta ponzoña clasista en otro momento) y visitamos webs donde nos mofamos de los “tuentis” de esos a los que no dudamos de calificar de “infrahumanos” (yo mismo lo he dicho en alguna ocasión) que son los canis.

Exudamos la misma basura impuesta por los medios que nos catapulta a un estado superior, que nos permite mirar por encima del hombro a un colectivo, sin pararnos a

pensar si somos parte del mismo (pobres, clase trabajadora) solo porque poseemos más cosas o porque no somos tan horteras o maleducados.

Preguntémonos si la mierda de sistema educativo o si el alienamiento obrero de los barrios deprimidos contribuyen a crear jóvenes como estos.
Preguntémonos si nosotros somos los obreros afortunados de tener un medio de vida digno y protector, que nos permite dedicarnos a la contemplación.
Preguntémonos si nuestra vida hubiera sido igual de haber nacido en una familia diferente, en un barrio diferente…

Preguntémonos si no somos todos, al fin, chavs. O canis. U obreros.

O porqué nos reímos de la gente humilde mientras nos pisan desde arriba.

Dr. Benway

Divas de Mierda para generaciones de Mierda

Si bien en este blog nunca nos hemos decantado por hacer crítica musical (vaya usted a saber porqué), últimamente no he podido sino interesarme en profundidad por dos fenómenos musicales de difrente escala, que reconozco en mis coetáneos.

Puede que el más conocido sea el choque mundial hacia si la cantante con cara de poligonera Lana Del Rey es una indie de verdad o de mentira (y que coño más dará, digo yo, si es mierda de las dos maneras), prefiero analizar el impacto.. ¿Musical? y porqué no, social, de un fenómeno más discreto que infecta a la juventud alternativa como es la rápida expansión de aquella que se hace llamar Vinilla Von Bismark.

las pajas nunca tuvieron tan poco estilo

Yo  siempre he sido de la idea de que cuando una artista enseña mucha cacha suele ser porque tiene poco que aportar con solo su trabajo, el caso de esta mujer salta a la vista, con una voz insuficiente, que no llega ni a grito, que ahoga cada una de sus palabras en un inglés paupérrimo que, pese a mi modesto bilingüismo, no entiendo en absoluto.

Pero.. ¿Que tendrá la señora que a mucha gente gusta? Y aqui viene la parte pedante.

Cuanta clase... ¡Sácate un pecho!

La verdad es que supone, además, la comercialización fácil de tres cosas hasta ahora aún bastante provocativas , El burlesque, los tatuajes y la cultura del Rock and roll.
A  mi siempre me ha repateado la mezcla entre el burlesque de cabaret (como los excelentes shows de la jovencisima Vicky Butterfly) y el rollo pin-up macarra de los años 50, que se parecen entre si lo que un huevo a una castaña. Los tatuajes, en este caso, son frivolizados aún más que estos dos estupendos estilos (de los que me declaro casi incondicional, quién lo diría) situando el arte de la tinta en el cuerpo en el plano de la caricatura y la chanza, dando a entender que una de las razones por las que esta señora es tan conocida, es por ser una mujer profusamente tatuada, cual monstruo de feria. Quizás este hecho se a lo único verdaderamente auténtico y vintage de su escenografía… Claro que para darle verosimilitud debería posar en una tarima y ser acarreada por un circo ambulante.

el sueño de belén esteban y toda choni que se precie

He citado a Vicky Butterfly como una bailarina de burlesque sensacional, podría citar a Imelda May como una estupenda cantante de ese revival de Rockabilly… Y he tenido el placer de conocer a numerosas chicas muy tatuadas que no necesitan mostrar sus pechos una y otra vez para conseguir atención. Puede que sea ese el problema. Que para conseguir la fama hay que hacer lo que sea. Desde conseguir un pseudónimo o nombre artístico raro y de mal gusto (en mi opinión, VULGAR, estoy muy hasta la polla de cernícalas con el “VON” delante de alguna soplapollez), hasta pasar por todos los grupos prefabricados del planeta. (Krakovia era un buen ejemplo.. Por dios)
Lo que sea por ser visto. Y sin quejarse chavales. Que el mundo esta lleno de gente normal a la que le encanta sentirse diferente, rebelde y expectacular. Mitómanos de pacotilla que se aferran al idolo rebelde que querrian ser, sin por ello estar dispuestos a pervertirse ellos mismo. Ególatras de mercadillo con la autoestima a nivel de lombriz, que se jactan de su extravagancia vulgar y mundana.

Y es que somos malos, macarras y rebeldes. pero sin pasarse, ojo.

Dr. Benway

Porno-grafía

Vivimos tiempos aciagos, tiempos rápidos de comida rápida, relaciones rápidas y trambién, porqué no, eyaculaciones rápidas.

Vivimos en un tiempo donde el onanismo es un frugal alivio entre partida del Fifa y visitar el Tuenti de tu ex por novena vez.  Ahora, cuando un chaval acude a internet y se dispone a un “alivio” necesita ver como un shemale neumático eyacula en el ojo de una japonesa con orejas de gato. Ahora, ya nadie disfruta de la belleza intrínseca del erotismo o la pornografía, limitándose a dar placer a su miembro y negándole a los ojos la posibilidad del disfrutre estético.

Porque eso no me gusta un pelo, y porque me lo haría con grabados del siglo XIX de no ser porque me suben las dioptrías, he recopilado un compendio de autores/obras gráficas de temática adulta (por no decir directamente guarrindonga) para el disfrute sano de la chavalada.

1.Milo Manara

Si se habla de porno o de erotismo hay que hacer referencia a este clásico dibujante de cómic Italiano, que posee en su haber numerosisimas obras (algunas mejor narradas que otras) pero todas de un innegable gusto y belleza artístico, que no merman ni por un momento el nivel de sexualidad explícita y , en algunos momentos, bastante aberrante (y lo digo como algo positivo, OJO)

Si bien en estos momentos me encuentro a la mitad de la magistral “Los borgia” cuya autoría comparte con Jodorowsky (y si, me gusta a pesar de su anacronismo histórico), No podría pasar sin recomendaros “El Clic” , obra extensa de curiosa temática con más sexo del que puede soportar el ojo humano (si, es una cantidad existente) y mi personal favorita “Verano indio”, una obra maestra que guioniza el genial Hugo Pratt y que pese a tener menos escenas subiditas de tono, posee un soberbio guión y una ambientación que pone los pelos de punta.

CONSEJO: absteneos de las películas animadas, por vuestro bien

y ahora, los deportes

2. Robert Crumb

Si hablamos de Manara, hablamos de belleza y delicadeza, si hablamos de Crumb… Bueno, hablamos de otra cosa.

Sería casi imposible recomendar una obra “erótica” ya que el 99% de su trabajo contiene alguna escena en algún punto u otro. Si bien es considerado más soez que otros artistas, Crumb destaca no solo por su magnífico trabajo como  dibujante y sus características mujerotas (tipo tractor) sino por cierto grado de conexión con el lector, siendo capaz de mostrar escenas degradantes sin casi enseñar los órganos sexuales de los personajes y en muchos casos, sin mostrar siquiera un coito. (o una mamada, o nada) y a la vez conseguir que “veamos” dicha escena.

Muy recomendable también por lo macarra y cachondo. Además, si te gusta la idea de eyacular abarazado a la pierna de alguna mujer grandota, no lo dudes; vas por el buen camino.

esto pasa minimo una vez cada fin de semana

3. Guido Crepax

Y es que este tipo no me termina de convencer, pero no podía dejarle fuera. Reconozco que ninguna obra de su afamada y sexualmente retorcida “Valentina” me ha provocado jamás nada más allá de un vacuo interés por la historia… Pero mi caso debe ser el único ya que no paro de oir loas a lo atrayentes que son sus versiones en Cómic de “La Venus de las pieles” de Masoch y “Justine” de Sade. Este último, el único que me he leído de los dos, he de reconocer que es gráficamente mucho más interesante… Eso si, lectores del Divino Marqués absteneos, los textos se parecen a la obra original lo que un huevo a una castaña.

ahora gemimos, pero mañana eso pica.

4. Jordi Bernet

Encuadrarle como erótico es un error, ya que se trata de uno de los mejores dibujantes “patrios” sin lugar a dudas. Pero, y digo PERO… Todo aquel con hormonas y 15 años ha conocido a la mítica Clara de Noche, que lleva perturbando jovencitos desde sus páginas de “El jueves” desde que tengo memoria y un sitio para esconderlas en casa.

Sin embargo, y sin desmerecer a esta inmortal pilingui, no me cansaré de recomendar la lectura de Cicca, obra a mi gusto muchisimo más trabajada en cuanto a dibujo y de una ambientación tremendamente divertida (gángsters, etc) que  hacen que se disfrute mucho más allá de la implacable ninfomanía de su protagonista.

Añado que de Bernet, recomendaría la genial “Torpedo” pero como de tetas va la cosa y en Topedo no son tema principal, lo dejo para otro dia.

ya, ya vemos..

5.”Laszivia”

Os suena JAN? el de Superlópez? Si hombre, ese superhéroe tan cojonudo que de repente empezó a tener aventuras contra la droga y a favor de la mezcolanza racial!!! (dios, que ganas de releerme “el señor de los chupetes”)

Bueno, pues en lugar de citaros a otro autor “serio” (Que Crumb me perdone) os recomiendo sin duda esta pequeña joya, si no me equivoco, ÚNICA en su género que cuenta las estrafalarias y sexuales andanzas de la tripulación de una nave espacial mientras exploran un planeta con forma de tía en pelotas.

Se meten en lios, se follan a alienígenas (el capítan es un antecesor de Zapp Brannigan, sin duda) hay risas a gogó y fin.

Obviamente la carga sexual explícita de este comic es bastante baja, y siempre está encuadrada dentro de un marco bastante liviano, aunque no escatima en el muestreo de pichas y demás como Dios manda. Si bien es un alivio bastante parco, supone un regreso a la escena “picantona” del sexo que.. Bueno, pues que está muy bien, jopetas.

en edición CIMOC! que bonito…

Y esto es todo por hoy, ni que decir que quedan en el tientero muchos comics, autores, películas, libros de leer y un curioso volumen de guarreridas japonesas de época (nada con tentáculos, lo juro) que me he comprado y que prometo comentar con la rigurosidad que se merece más adelante.

Y recuerden, Tómense su tiempo y disfruten.

Dr. Benway

La droga

“La droga es una ecuación celular que enseña a quién la usa hechos de validez general.

(…)

He aprendido la ecuación de la droga. La droga no es, como el alcohol o la hierba, un medio para incrementar el disfrute de la vida. La droga no proporciona alegría ni bienestar. Es una manera de vivir.”

William S. Burroughs, “Yonqui

Dr. Benway